Todo lo que necesitas está en ti. Alimenta tu vida con motivación y conocimiento.
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por | 09/01/2023 - 1:04 PM | Cambio de vida

El alimento más importante para el cambio es el deseo, la motivación que surge no de obsesionarse con la meta, sino de hacer diariamente lo necesario para llegar a ella. Para lograrlo, siguiendo lo que he leído, escuchado y observado, he diseñado un sistema de alarmas que me recuerdan lo que tengo que hacer. 

Todo empieza por la mañana, lo primero que hago al despertar es recordar lo que quiero ser, recordar mis metas para tener salud física, las morales, emocionales, espirituales y económicas; luego pienso en todas mis relaciones: mi familia, mis amigos, mis colegas, mis conocidos; de ahí voy al ámbito del trabajo e intento emocionarme con lo que hago diariamente, recordándome que es importante disfrutarlo; y por último pasó al área de la recreación, e intento que en mi día haya momentos de disfrute, así como ver la vida con alegría. 

Después de estas reflexiones me dispongo a mover el cuerpo. Últimamente hago actividades que me motiven mover el cuerpo con música y energía; algunos días corro, otros hago pesas, otros boxeo, otros bici, a veces en lugares abiertos y otras cerrados. 

Luego tomo el desayuno, cuidando que este no sea demasiado pesado para desempeñar el trabajo y, entonces, en la oficina de casa, empiezo por el trabajo más duro: el primer sprint, lo más pesado, lo más complejo, lo nuevo, lo que no quiero hacer… para lo que fue todo el rito matutino. 

Mientras trabajo me llama la distracción: quiero terminar antes de haber empezado,  a cada paso que doy. Pero, al igual que el entreno es solo un paso más para conseguir la meta deseada y no distraerse, debo aplicar la mente en la tarea y dejar que el sufrimiento, los miedos y la pena no me asalten. Incluso al decir estas palabras algo en mí quiere detenerse a analizar el porqué tengo estas sensaciones, pero será en otro momento, solo hay que dejarlas pasar como un pensamiento; lo único que existe es la siguiente palabra, el siguiente párrafo, la siguiente tarea, la siguiente llamada. Tengo que seguir hacia delante, imparable. 

A veces termino emocionado, otras drenado. Y ahora viene el momento de hacer otra tarea más fácil, de cambiar de ambiente, de salir a la calle y tomar aire, de reactivarme, de bajar la energía creativa y empezar a maniobrar con otra distinta, intentando que también sea productiva. 

El manejo de la energía a lo largo del día es como el arte de la alquimia. Para subir la mía otra vez invito a mi casa, a mi auto o a mi mente a un maestro, a un líder, a un experto que me comparta sus conocimientos, testimonios o ejemplos. Estoy rodeado de titanes e intento ser como ellos y tenerlos cerca de mí hasta que pueda sentir que ya pienso como ellos, que son parte de mí, que he interiorizado no tanto su conocimiento como el modelo de su pensamiento. Y, así, voy agregando personajes, conocimientos, capacidades que seguramente acabaré ejerciendo sin ser consciente de ello. Mi mayor alimento es la motivación y el conocimiento. Lo demás son rutinas, prácticas, ecuaciones de movimiento y energía. 

El día corre entre estas subidas y bajadas, entre momentos de miedo y desidia y de coraje y energía. Unos días más que otros, pero en cierta medida siempre hay una batalla que librar, y para ello me valgo del ejercicio, la energía, la tenacidad y los maestros. Vivir es complejo y nadie nos enseña a hacerlo, nuestros padres hacen o hicieron lo que pudieron, pero tampoco les enseñó nadie, y creo que este es un círculo virtuoso histórico. No sé por qué la filosofía o la psicología no son los primeros conocimientos que nos enseñan, tal vez porque si no, se correría el riesgo de no conseguir la alienación tan indispensable en la era de la industria y el progreso, en la que se necesitan obreros que no se cuestionen las normas. La tecnología sigue y seguirá desplazando del trabajo a muchos humanos. Algunos hemos optado por adentrarnos en nosotros mismos, pues ahí es donde está todo lo que nos hace falta para reinventarnos, en nosotros. Lo único que en realidad es nuestro es la vida que tenemos, y para alimentarla necesitamos motivación y conocimiento, la necesidad más profunda, el sustento de nuestro movimiento. 

 

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