Michoacán es un estado lleno de pueblos mágicos para visitar, cada uno tiene un encanto particular; todos están llenos de vida, las calles empedradas dejan ver paisajes pintorescos por doquier; casas de teja, caídas de dos aguas, pequeñas iglesias e infinidad de artesanías y artesanos, que traducen la calma y belleza de la naturaleza en una multiplicidad de juguetes, muñecos, máscaras, guitarras, ollas, platos, jorongos cucharas de madera y de piedra, hilos y telas.
Esta tradición se remonta a la Conquista, cuando el misionero Tata Vasco enseñó a cada uno de los pueblos de esta región un oficio diferente, perfeccionado por el ingenio y habilidad de los pobladores. A los habitantes de Quiroga los instruyó en carpintería, y de sus manos brotaron un gran número de juguetes tradicionales; la misma ciencia les fue enseñada a los oriundos de Tócuaro, quienes transformaron los árboles en máscaras. Los indígenas que se quedaron en Tzintzuntzan amoldaron sus manos al barro, y hoy siguen replicando piezas arqueológicas.
Top playas y pueblos mágicos en Michoacán
- Morelia
- Cuitzeo
- Ocampo de Michoacán
- Angangueo
- Pátzcuaro
- Quiroga
- Tzintzuntzan
- Janitzio
- Eroguaricuaro
- Tocuaro
- Santa Clara del Cobre
- Zirahuén
- Uruapan
- Playa Azul
- Nexpa
- Pichilinguillo
- Maruata
- La Llorona
Por su parte, el genio purépecha ha dado a luz una exquisita variedad de comida. En la isla de Janitzio, se filtra por las ventanas el delicado aroma del caldo de pescado blanco, envuelto en hoja santa; en Tócuaro, el confortable olor del pan de las capirotadas; en Erongarícuaro, el aroma del Churipo y en Quiroga, aparte de las deliciosas empanadas de cajeta casera, están las mejores carnitas de México, aquellas que le han dado fama internacional al “estilo Michoacán”.
Estos poblados mágicos de Michoacán repletos de artesanías y delicias, localizados en la ribera del lago, están unidos por un circuito carretero; la distancia entre uno y otro es corta; aparte de que los paisajes naturales de esta región semi montañosa, siempre verde, concierta de forma perfecta con la laberíntica ciudad de Pátzcuaro, la zona arqueológica de las Yácatas, los floridos balcones de Erongarícuaro; con los purépechas o tarascos; generalmente dispuestos a compartir, enseñar y vender su trabajo en todo momento.
Michoacán es naturaleza. Hay muchos lugares que te robaran el aliento, como la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, donde cada año, cientos de miles de ellas revuelan, llenas de vida los árboles gigantes; otros sitios son acuáticos, como Zirahuén donde verás el espejo de los dioses, o Uruapan, con un parque único, lleno de cascadas donde el agua canta.
Los ríos desembocan en el mar y los de Michoacán no son la excepción; al final de los ríos están las playas michoacanas, una mezcla de naturaleza, estruendo, oleaje y atardeceres memorables.
En Playa Azul y Nexpa podrás surfear olas de clase mundial y combinar tu viaje con nado o kayak. En Pichilinguillo el mar se convierte en una familiar playa de ecoturismo, con grutas de agua termal y en Maruata escucharás el estruendo de olas de diez metros, rompiendo frente a tus ojos en Dedo de Dios.

Ruta 1: Los pueblos Mágicos en Michoacán.
Morelia fue reconocida internacionalmente como la Ciudad Luz de Latinoamérica, y es Patrimonio Cultural de la Humanidad; la ciudad mejor iluminada, desde México hasta Argentina.
La catedral de cantera rosa es el punto vital del corazón de la ciudad. En su interior, un órgano de cuatro mil seiscientos flautas llena el ambiente con colorida música, como las artesanías que se fabrican en el estado; además de su gastronomía: uchepos, ate, chocolate, churros, las mejores papas de México, camote morado, y sagrado como la naturaleza presente en sus montañas, hay bosques, aguas termales, lagunas, playas vírgenes, mariposas Monarca, y el amor que los morelianos profesan por su tierra.
El centro histórico es el mejor lugar para empezar el recorrido de una capital que sintetiza lo que ofrece su estado. Ahí podemos encontrar muestras del pasado en los exteriores e interiores de sus apabullantes construcciones; muchas de ellas, acondicionadas como hoteles y restaurantes.
Después de pasear a lo largo y ancho, y caminar hacia la Biblioteca Pública de la Universidad Michoacana, con los más de veinte mil libros que conviven con murales, vitrales y una atmósfera didáctica, ya que a su lado está el Mercado de Dulces y Artesanías de los pueblos mágicos de la región : ollas de Santa Clara del Cobre, guitarras de Paracho, juguetes tradicionales de Quiroga, barro de Tzintzuntzan, diablitos de Cumicho y grandes vasijas de Cocucha, por citar algunas. Si disfrutaste la experiencia, gozarás las rutas por los pueblos de los que provienen estas maravillas.
Además de la tradición antigua, está el arte contemporáneo vivo, ya que la ciudad es sede del Festival Internacional de Cine de Morelia. Al seguir el recorrido por el centro, llegarás al Centro Cultural Clavijero, exconvento de San Francisco transformado en museo. En este tenor, está el Museo de Arte Colonial, que tiene pinturas, esculturas religiosas y más de cien cristos; además custodia una de las colecciones de armas más grandes de la época Colonial y la pintura novohispana.
La cultura michoacana también está en su comida; cada año, cientos de chefs acuden en noviembre al Festival Internacional de Gastronomía y Vino, Morelia en Boca; aunque cualquier día del año podrás probar tamales típicos: corundas y uchepos, sopa tarasca de frijoles con tortillas, queso, crema y epazote, carnitas estilo Michoacán, y de postre ate, obleas con cajetas, chongos zamoranos y rodillos de fruta, en cualquiera de restaurantes, acondicionados en casas típicas. Si quieres probar más, puedes ir al Museo del Dulce.
Otros lugares que debes visitar son: el Jardín de las Rosas, para tomar un café en su pequeña plaza y escuchar el agua de la Fuente de las Tarascas; el Conservatorio de las Rosas, para escuchar música clásica; la Casa de Cultura, para oír música moderna; o si vas acompañado, dar un paseo nocturno por el Callejón del Romance.
Una excelente forma de conocer Morelia es hospedarse en una de sus viejas casonas, comer en sus tradicionales restaurantes, pasear por sus calles, disfrutar sus dulces acompañado por el arte y visitar los pueblos que la rodean. La combinación de arte Colonial, tradición, artesanías y una naturaleza te enamorarán.

Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca
Una explosión de vida, matices, alegría, ligereza, armonía y naturaleza es lo que transmiten las miles de mariposas migratorias que, año con año, viajan desde Canadá, agrupadas en miles de colonias. La experiencia de estar en medio de su alegre movimiento es algo que debes vivir si vas a Michoacán durante febrero y marzo.
La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca es la zona más visitada del Rosario; ahí verás a las mariposas posadas o volando entre grandes robles. El sitio está cerca del pueblo de Ocampo. Para llegar, debes caminar un poco o tomar un caballo.
Si quieres ver a las mariposas desde otro punto de vista, puedes ir a Sierra Chincua, cerca de Angangueo, donde es recomendable hospedarse para visitar la zona. Hay cinco lugares diferentes en los cuales podrás sentir la presencia de este insecto en su máxima expresión.
¿ Qué hacer en Cuitzeo, pueblos mágicos en Michoacán ?
Si vas o vienes de Morelia, con dirección a la Reserva de la Mariposa Monarca, puedes hacer una breve parada en Cuitzeo. Antes de llegar al pueblo te sentirás maravillado, para llegar deberás cruzar un puente hacia el pueblo de Cuitzeo, donde podrás visitar el Convento Agustino y el de Santa María Magdalena, los mejor conservados de la época virreinal. En este poblado, la historia que cuenta su arquitectura es inolvidable.
Después de recorrer su laberíntica composición, puedes comer en alguno de los restaurantes del pueblo, ver el atardecer en el malecón y seguir camino hacia Morelia.
¿ Qué hacer en Pátzcuaro, pueblos mágicos en Michoacán ?
En cuanto llegues al pueblo, aconsejo visitar la Plaza Vasco de Quiroga, donde está la estatua del querido patrono de la región, rodeada por un cortejo de niños, jóvenes y ancianos, quienes dan la bienvenida a los visitantes con la Danza de los Viejitos.
Después de observar el baile, descansa en los portales de la plaza y prueba la nieve de pasta; puedes caminar a la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, donde podrás contemplar el arte virreinal; el clima es cambiante; del sol se pasa a la lluvia en poco tiempo.

La atmósfera de lluvia y neblina le proporciona al pueblo un ambiente acogedor; la mayoría de las casas tiene techos de adobe, con caída de dos aguas; las fachadas de los comercios están pintadas de blanco y sus letreros poseen la misma tipografía estilo rústico… un toque pintoresco.
Familiarízate con las artesanías de la región, visita el Museo de Artes e Industrias Populares para conocer un poco de su historia. Al terminar, camina por las calles empedradas hacia la Plaza Gertrudis Bocanegra, el Mercado de Artesanías y comida típica, donde contemplarás el trabajo artesanal de los pueblos aledaños. Una recomendación: no compres nada antes de visitar los pueblos, pues la calidad y el precio en estos suelen ser mucho mejores.
¿ Qué hacer en Janitzio, pueblo mágico de Michoacán ?
Deja la ciudad de Morelia por avenida Las Américas, hasta pasar el monumento a Tanganxoan, donde está la desviación rumbo al Muelle General de Pátzcuaro, donde salen las lanchas que te llevan a Janitzio, la isla en medio del lago.
Al llegar, puedes conquistar su cima. Mientras asciendes por las estrechas calles empinadas, verás muchas tiendas de artesanías, entre las que sobresalen, por su precio y calidad, los jorongos de lana.
La pendiente de la calle medirá tu condición física, la sugerencia es mirar hacia arriba y hacer las menores paradas posibles. La artesanía endémica del lugar son las redes de cáñamo, pequeñas réplicas de las que utilizaban los purépechas para pescar, justo como se ve en los billetes de 50 pesos.
La vista es increíble desde la cúspide; si el día es claro, se puede observar a las otras cinco islas, suspendidas en la laguna; de lo contrario, su forma se adivina entre la bruma.
Después de hacer una pausa, introdúcete al interior del monumento de José María Morelos, donde podrás subir por una escalinata redonda, mientras admiras las pinturas de Ramón Alva de la Canal, que ilustran la vida del general.
Saciado el apetito estético, puedes sentarte a comer. Primero, compra un vasito de charales para abrir el apetito; después camina frente a los restaurantes, deja que tu olfato te guíe hasta que sientas el aroma de la hierba santa. Entra al lugar, escoge una buena vista, pide un caldo de pescado blanco y un atole de Pinole.
Para la sobremesa, toma la lancha de regreso y observa como las enigmáticas islas se pierden en el neblinoso horizonte. Regresa al Muelle de Pátzcuaro y prepárate para dar un paseo.
¿ Qué ver en Tzintzuntzan ?
Para entender y saber más de la zona en la que te estás, debes tomar la carretera con dirección a Quiroga; en el kilómetro 17, encontrarás la desviación a Tzintzuntzan, la capital prehispánica de los antiguos purépechas.
Al acercarte a Tzintzuntzan es probable que encuentres neblina y al llegar a la zona arqueológica verás las cinco Yácatas, construcciones piramidales redondeadas, edificadas sobre una gran plataforma, asomadas entre la blanca espesura, con la mítica laguna como fondo. La mezcla de naturaleza, pirámides, agua y árboles frutales crea un ambiente de paz, energía y belleza.

Vasco de Quiroga erigió el convento Francisco de Santa Ana, el primero de Michoacán; en el atrio del convento hay dos viejos y grandes olivos. En el Mercado de Artesanías encontrarás cazuelas, tarros, platos, collares y demás objetos de barro rojo, entre los que destacan las réplicas de figuras prehispánicas.
En el pueblo se produce una gran cantidad de artesanías de tule, chuspata y popotillo; desde pequeñas miniaturas hasta grandes pájaros, de más de un metro de altura; pasando por petates, sopladores, cestitas, cuneros y atrapa novias, por citar algunos.
¿ Qué hacer en Quiroga, pueblos mágicos en Michoacán ?
Después de atestiguar el pasado de los purépechas, la ruta se encamina hacia el pasado: la niñez. Treinta kilómetros adelante, por la misma carretera 15, llegarás a Quiroga, la capital de los juguetes mexicanos.
Al adentrarte en las tiendas de la avenida central verás trompos y yoyos de madera, iguales a los que usaron tus padres; también hay cajitas sorpresa, de esas que al abrirlas despiertan a una viborita que te pica el dedo; futbolitos, soldaditos, baleros, los dos boxeadores en el ring, entre muchos otros.

La plaza central está llena de comercios y restaurantes callejeros donde puedes examinar el tesoro que acabas de adquirir. Sin embargo, Quiroga no sólo es famoso por sus juguetes, sino por ser cuna de las carnitas estilo Michoacán. Las más famosas del estado son las de don Carmelo y las de don Olivo, cuya fama tienen bien ganada. Al probarlas, te darás cuenta de la avasalladora delicia que tienes en las manos; cada mordida es inolvidable.
Para terminar el recorrido por Quiroga con un buen sabor de boca, endulza la vida con empanadas rellenas de cajeta casera y polvorones, que venden en las calles y las panaderías del pueblo. Si te gustan las artesanías continúa hacia los pueblos siguientes; de otra forma dirígete a Zirahuén.
¿ Qué ver en Erongarícuaro de las Flores ?
Toma la desviación hacia Chupícuaro; disfruta el tranquilo vaivén de la carretera hasta que llegues la desviación a Erongarícuaro. Durante el recorrido, aparecerá de forma intermitente la vista del majestuoso lago entre las montañas.
Al llegar a Erongarícuaro verás muchísimas flores de diversos tamaños y colores, tanto en los balcones como en las entradas de las casas. En este pueblo importan tanto las macetas, que incluso las retratan al óleo, en diversas artesanías de madera; y anualmente se realiza un concurso, para ver quién ha cultivado las más bellas plantas.
Erongarícuaro es reconocido por el sabor de su churipo, exquisito caldo de res con verduras y chile guajillo. Aunque el platillo se prepara en la región, este es el pueblo más famoso para comerlo. Para acompañarlo, nada mejor que las corundas, pequeños tamales con sabor a queso y especias.
¿ Qué hacer en Tócuaro ?
A diez kilómetros del florido pueblo encontrarás Tócuaro, y conforme llegues al centro de la ciudad, te sentirás observado por sus cientos de máscaras humanas, de animales, ídolos y extrañas mimetizaciones. Algunas te arrancarán una sonrisa, otras te darán miedo o infundirán respeto. La calidad y realismo con que están talladas les ha dado fama mundial; cuando las veas, sabrás por qué.
Tócuaro es reconocido por su capirotada, preparada con pan de huevo, horneado con miel de piloncillo, al que se le agregan queso y pasas. Otro de los dulces manjares de la región son los buñuelos y el atole de grano, mezcla de maíz con chile verde y anís.
Quince kilómetros después llegarás al pueblo donde empezó el viaje por los pueblos mágicos de Michoacán: Pátzcuaro. Cargado con juguetes de madera de Quiroga, varias máscaras de Tócuaro, tres jorongos de lana de Janitzio, óleos y macetas de Erongarícuaro, réplicas de las Yácatas de Tzintzuntzan y una amplia variedad de fotografías y recuerdos.
Santa Clara del Cobre, pueblos mágicos en Michoacán
A lo largo de la ruta, habrás sentido el sol en la frente de las mañanas, aunque seguramente aún no lo has visto reflejado en el metal que le da nombre a Santa Clara. El pueblo está dedicado a la orfebrería de cobre; lo más común son ollas y artículos de cocina, jarrones, adornos, máscaras, joyas y muchos otros artículos.
Ahí encontrarás talleres y recorridos guiados para conocer el proceso de la extracción y manufactura del cobre; incluso puedes tomar el mazo y golpear el metal para darle forma. También se puede ir al mercado y probar las tortas de tostada, hechas con carne apache (carne molida, curtida en limón) o carnitas, así como el tradicional atole de pinole, o el Agras, fermento de membrillo con azúcar; además de los dulces de leche en pan de camote.
Camina un rato por el centro y detente en el kiosco con cúpula de cobre, luego ve al Museo del Cobre, donde verás grandes esculturas, conocerás el oficio de la región y en su taller podrás tener, frente a tus ojos, el metal al rojo vivo; mientras, a ritmo de martillo se convierte en una obra de arte o utensilio.
¿ Qué hacer en Laguna de Zirahuén ? Pueblos mágicos en Michoacán
Después de la cultura y artesanía, comienza el camino hacia la exuberante naturaleza michoacana, y con ella un sinfín de actividades de ecoturismo. Zirahuén es un buen principio; conforme te acercas al lago, sientes la explosión de la naturaleza; si te gustan los deportes de aventura, estás en el lugar correcto.
Las actividades en el lago son nadar, kayak, y un paseo en una de sus características lanchas; en tierra puedes hacer caminatas, andar en bicicleta de montaña, dar paseos a caballo o en cuatrimotos; y en lo alto podrás dejarte caer de algunas tirolesas y atravesar puentes colgantes. Si quieres una experiencia de alto rendimiento, puedes ir al parque de gotcha.
Si te agotaste por tanta aventura, puedes tomar un masaje o un temazcal al lado de la mística laguna de pinos, espejo de los dioses: eso significa Zirahuén en purépecha. En el lugar puedes rentar una cabaña y ver el cielo estrellado reflejado en el espejo de agua, emergiendo de entre la neblina por la mañana.
¿ Qué hacer en Uruapan, pueblos mágicos en Michoacán ?
El agua y los aguacates son los dos grandes atractivos de este pueblo, conocido como la Capital Mundial del Aguacate. Si te encanta su sabor, en este lugar quedarás cautivado. El nombre Uruapan significa “lugar de la eterna formación y fecundidad”, y para que eso se logre se necesita mucha agua.
El Parque Nacional de Uruapan, Barranca de Cupatitzio, significa “río que canta” y está lleno de cascadas y fuentes; una especie de templo natural al agua, donde la belleza y frescura natural de la prístina y purísima agua te devolverá la vida.
La naturaleza es profusa, el parque verde está repleto de helechos, orquídeas y árboles de Ficus. Dicen que hay más de noventa especies de plantas y árboles, y en sus ramas verás la convivencia de búhos, pericos, colibríes, pájaros carpinteros, golondrinas, jilgueros, ardillas y tlacoaches.
Durante el recorrido, pasarás puentes colgantes y de piedra, así como una amplia diversidad de fuentes, cascadas y sonidos de agua. Al terminar está la Rodilla del diablo, un manantial en el que puedes nadar y comer truchas, que crían y cocinan en el lugar.
Visita el Mercado de Artesanías y observa los rebozos, gabanes, manteles y jorongos de la localidad; además de sus platos lacados de colores y vida.
Ruta 2: Costa Michoacana
Si quieres continuar el viaje después de visitar los pueblos mágicos en Michoacán, te aconsejo dirigirte a la costa michoacana; un paraíso para la gente que ama las playas vírgenes y el surf. Sus famosas olas están en playas que no cuentan con infraestructura turística; falta que funciona como gran atractivo para la gente que ama las fuertes olas en el mar y las playas hippies y desoladas.
¿ Qué hacer en Playa Azul y Nexpa ?
El destino por excelencia de la costa michoacana es Playa Azul; si te gusta surfear y tienes la destreza, aquí tendrás la oportunidad de domar sus olas de dos puntos: que vienen y van en direcciones opuestas. Desde la playa, el espectáculo es raro, como ver aplausos de agua.

Si prefieres algo más calmado, visita la playa Barra de Tigre, donde hay una laguna de agua dulce. Ahí verás un barco encallado, el Betula. A una hora está playa Nexpa, donde el mar convive con la laguna, con una experiencia de surf y kayak únicas. Sus olas atraen a personas de diversos países, que llegan a pasar unos días de completa libertad; un lugar perfecto para contemplar el mar, comer riquísimo, hospedarse en una cabaña y surfear olas de dos a cinco metros. Junto a la playa está río Nexpa, donde el estruendo se calla y se entra al río, nadando o en kayak.
¿ Qué hacer en Pichilinguillo ?
En esta tranquila playa de agua verde esmeralda y fina arena gris puedes nadar tranquilamente, pescar, y si quieres ver la vida debajo del agua, hacer esnórquel o bucear. De ahí salen lanchas que dan recorridos por la zona; además, si caminas unos minutos llegarás a una gruta de aguas termales. Para coronar la experiencia, una buena langosta. Esta es una de las mejores opciones para un viaje ecoturístico en familia.
¿ Qué hacer en Maruata ?
Al llegar a Maruata, ve hacia los peñascos; conforme te acerques, verás cuevas en las que el mar parece respirar. El agua se retrae de forma escandalosa y luego regresa, como si fuera una lengua; si asciendes por una de sus rocas, llegarás a una especie de bocana formada por altas rocas. Frente a ti verás un gran pico, conocido como el Dedo de Dios, donde las olas rompen, serena e interminablemente.
Si el mar está picado, habrá olas de entre cinco y diez metros de altura, rompiendo contra el pico y creando el estruendo que convierte el agua en una brisa que se suspende momentáneamente, y luego te baña; después, las olas pasan debajo de las rocas y se meten en las cavernas, donde el eco de la batahola se expande.
El lugar es inolvidable, su belleza llena los ojos de mar. Su ambiente juvenil la hace divertida, aquí podrás dormir en palapas, casa de campaña o hamacas.

¿ Qué hacer en La Llorona ?
La última playa que recomiendo en el recorrido es La Llorona; su nombre se debe a que, mientras caminas, además del mar escucharás un incesante gemido, que cesará apenas te detengas y volverá en cuanto des el primer paso.
En este solitario lugar tu mente podrá descansar, celebrar la belleza michoacana y ser testigo de un atardecer inolvidable, en una apacible playa virgen.
Tips para viajar por las playas y los pueblos mágicos en michoacán
La distancia entre pueblos es corta; sin embargo, las carreteras son estrechas, por lo que hay que manejar con cuidado y a baja velocidad.
La mejor forma de recorrer esta ruta es en automóvil.
A lo largo de la costa de Michoacán encontrarás más de una docena de playas vírgenes, las más bellas y seguras son las que te recomendamos.
La costa es conocida por el surf y sus grandes olas, así que ten cuidado.
Esta ruta se puede combinar con Las 4 rutas del Centro de México; el viaje por la costa puede extenderse con la ruta Guerrero Costa a Costa y con Glamour Costa Oeste.
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