Naciste para hacer esto.
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por | 08/03/2023 - 3:39 PM | Cambio de vida

Naciste con el poder y la libertad de decidir qué quieres hacer. Eres la mente maestra que está sentada en el centro de tu existencia y conduce tu voluntad hacia donde la desees llevar. De lo único que tienes el control es del presente, de la interpretación de tu pasado y de la dirección de tus pasos… Los resultados están fuera de ti, y eso es lo mágico: la realidad sobrepasa a la ficción, el gran secreto y la gran maravilla del destino está en su incertidumbre. Tenemos los ganchos y una madeja determinada de tiempo para hilvanar nuestros deseos, junto con millones de personas, que también están tejiendo, decidiendo y creando esto que llamamos realidad.

A diario nos despertamos con el llamado de ir a por nuestra presa, para eso es el hambre; pero muchos tenemos la bendición de estar lejos de la edad o la situación en la que el hambre nos despierta para ir a cazar alimento. Sí que tenemos que trabajar, ganarnos la vida con algo, pero nuestro mayor reto, el que venimos a descifrar, es cómo alcanzar mayor bienestar y felicidad, cómo hacer nuestra existencia digna, cómo hacer para experimentar aquello que deseamos, cómo ser aquellos que visualizamos, cómo obtener lo que deseamos, como seguir creciendo y llevando más lejos nuestros pasos. La única solución para hacerlo es pasar a la acción, despertar al gigante de nuestra determinación y empezar a caminar hacia donde deseamos; y, si no sabemos hacia dónde queremos ir, al menos caminar hacia donde haya un poco de luz, pues en esta realidad que se configura momento a momento no logramos vislumbrar demasiado, solo tenemos una intuición, y cuanto más arriesgada, diferente o única sea la meta, el camino será más borroso.

Las letras no han sido escritas, la ruta no está trazada. No existe el manual para ser, tener y hacer lo que deseamos. Para conseguir dilucidar aquello que deseamos debemos de preguntarnos qué es lo que queremos en cada una de nuestras áreas. En el área de la salud, en cuanto a la salud espiritual preguntarme en qué voy a creer; respecto a la emocional qué quiero sentir o cómo voy a interpretar lo que me sucede, o qué emoción voy a intentar dominar; en cuanto a la salud física cómo voy a generar más energía con mi cuerpo, con qué deporte, con qué tipo de alimentación, con cuántas horas de sueño; y respecto a la salud financiera con cuánto dinero voy a vivir y cómo lo voy a conseguir. En el área del trabajo, antes de qué hacer, la pregunta es qué queremos obtener, si dinero, impacto, relaciones, expresión, experiencias o conocimiento, y qué grado de autonomía queremos tener, y después pensar a qué dedicarnos y cómo conseguir lo que deseamos. En el área de las relaciones y el amor las preguntas clave giran en torno a con quién queremos rodearnos: padres, hermanos, amigos, colegas, maestros… Y, por último, respecto al área de la recreación, cómo vamos a divertirnos en cada una de estas áreas, cómo entraremos en flow, cómo haremos de cada una de estas tareas una experiencia única, absorbente, que nos haga evadirnos del mundo que nos rodea para quedarnos nosotros solos disfrutando con la consecución de nuestras metas.

Esas son las preguntas clave, y habituarnos a responderlas es un largo proceso llamado aprender a vivir, pues aprendemos a decidir lo que queremos en nuestra vida, a tomar el regalo más grande que nos ha sido dado, el vivir esta existencia: decidir qué queremos ser, qué queremos lograr, qué queremos hacer y, si lo deseamos con mucha intensidad, convertir ese quehacer en un deber. Si nos comprometemos a lograr aquello que deseamos traspasamos la frontera del deber. Si realmente queremos esa existencia, ese premio, esa experiencia, esa meta, seguro que la lograremos, pero para ello tenemos que pagar un precio, saldar la deuda; tenemos muchas horas de trabajo antes de llegar hasta nuestro destino. Si este vale la pena el proceso para llegar a él será largo, y por ello no hay que olvidar disfrutar del camino, lo cual no supondrá ningún problema si en realidad la meta que deseamos está alineada con cada una de nuestras áreas y creencias.

La razón por la que venimos a este mundo no está escrita; es nuestra labor imaginarla, crearla o descubrirla día a día. Esa es la maravilla: no nacimos para hacer algo, sino para decidir el contenido y la cantidad de este banquete que es la existencia. Algunos no dejamos de comer hasta saciarnos, nos empachamos y vamos a por más y más día a día hasta quedar exhaustos; otros, disfrutan contemplando el banquete y se regocijan probando diariamente el mismo bocado en su justa medida.

¿Tú qué quieres ser?, ¿qué quieres probar?, ¿cuánto deseas hacer?, ¿cuál es el llamado que sientes?, ¿qué has soñado siempre hacer o ser? Estas son las preguntas, y solo tú sabes las respuestas. Es momento de responderlas y empezar a actuar, a caminar. El camino se irá alumbrando por sí mismo, tú solo enfócate en tu meta y esta poco a poco se irá acercando hasta tus ojos, hasta que te des cuenta de que el listón que debías sobrepasar era solo una venda en tus ojos que esperaba ser disuelta.

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