Emprender o cambiar tu empresa
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por | 29/09/2022 - 9:33 PM | Empresa, Sin categoría

A la hora de cambiar tu empresa o de comenzar una nueva sucede como en el caso de cambiar de trabajo o de carrera, es preferible llevar a cabo el proceso manteniendo tu actual trabajo si lo tienes, o que mantengas tu actual empresa si eres emprendedor.

Hay muchas formas de concebir una empresa. Después de estudiar muchos modelos de organización, he creado mi propia versión —que desarrollo en mis programas de consultoría—. Esta metodología divide a la empresa en los siguientes elementos:

  1. La oferta de valor.
  2. El público meta o público objetivo.
  3. La operación o creación de valor.
  4. La comercialización o entrega de valor.
  5. La administración de recursos físicos, digitales, intelectuales, humanos y financieros.

En esencia, las empresas viven de la convivencia entre dos elementos: la oferta y la demanda; es decir, el producto y el público meta, lo que hacemos y para quién lo hacemos. Muchas empresas empiezan creando un valor, una oferta, un producto, un sistema, un servicio y luego buscan a quién puede interesarle, es decir, el «buyer persona» o cliente ideal, el cliente potencial, el mercado o el público meta. De hecho, los negocios nacen cuando se juntan estos dos elementos. La forma más simple que he encontrado de expresar este momento mágico es «el punto donde se junta el hambre con las ganas de comer»; en ese momento es cuando surge un negocio: cuando necesitamos algo y otra persona nos lo ofrece.

La oferta de valor y el público meta son la base de toda empresa; si quieres crear una, estos son los dos elementos que debes clarificar, y si quieres cambiar tu empresa los dos elementos que debes de revisar. En los talleres de creación y recreación de empresas que imparto, a través de sistemas de recolección e imaginación invito a los empresarios a recordar todos sus conocimientos, trabajos, habilidades y hobbies para que vean todas aquellos productos y servicios que pueden crear, así como todos los públicos meta a los que pueden servir.

De estas dos entidades se derivan las dos funciones básicas de las empresas: de la oferta o la creación de valor se deriva la producción o la creación de productos y servicios; y de la demanda o la entrega de valor se derivan todas las actividades de comercialización, es decir, el marketing, las ventas y la atención al cliente.

Otro elemento estructural de las empresas son los recursos, es decir, los insumos o el conjunto de bienes que esta utiliza para generar y entregar el valor. Los recursos pueden ser físicos, digitales, intelectuales, humanos y financieros.

En los físicos se incluye todo lo material, desde la materia prima, o insumos hasta los productos, pasando por las oficinas, las computadoras, los vehículos, las máquinas, los robots, etc., todos los bienes muebles e inmuebles.

Los recursos digitales son todos aquellos que estén en formato digital y que requieren almacenamiento en discos duros o en la nube. Hay empresas cuyos principales activos son elementos digitales; los negocios donde más claro se ve esto es en los e-commerce, cuyo principal activo son las bases de datos de los clientes, la página web, las conexiones en redes sociales, los algoritmos y el software.

En cuanto a los recursos intelectuales, estos pueden ser desde el conocimiento mismo a una patente; todo aquello que no es material pero tiene gran valor, como la fama, la reputación, una metodología, etc., en definitiva, todo aquello que no es digital ni material y que es imprescindible para el buen funcionamiento de la empresa.

Los recursos humanos son el conjunto de trabajadores y colaboradores de una empresa. Y en cuanto a los financieros, el dinero para mí es la energía expresada en forma numérica, es la representación simbólica de cuanto existe en la empresa.

En un entorno de disrupción total como el que nos encontramos la mejor forma de crear y recrear empresas es analizar tanto las ofertas de valor que ofrecemos o podemos ofrecer como los públicos meta a los que servimos o queremos servir. Así mismo, debemos analizar cómo podemos transformar nuestra producción con las principales tecnologías de la cuarta revolución industrial, es decir, cómo podemos hacer evolucionar nuestra producción, comercialización, y administración con la automatización y la robótica, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, la hiperconexión, los vehículos autónomos, la realidad aumentada, la virtual y los metaversos, así como la impresión en tercera y cuarta dimensión.

Un buen análisis o consultoría sobre evolución, cambio o transformación digital de empresas debería revisar cómo afecta cada una de estas tendencias a la producción, a la comercialización y a la administración de estas. Si bien hay tendencias generales, cada industria está modificándose a raíz de las nuevas tecnologías, tanto de forma unitaria como colectiva, y lo seguirá haciendo en un futuro.

Durante los últimos años me he dedicado a analizar estas tendencias y ayudo a los empresarios a aprovechar estas tecnologías para la aceleración, evolución o transformación digital de sus empresas. Actualmente me encuentro desarrollando esta metodología en un programa sobre creación, cambio y recreación de empresas. En el sitio web www.edgardomontero.com encontrarás información.

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