¿De dónde viene la resistencia?
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por | 10/02/2023 - 2:25 PM | Cambio de vida

¿De dónde viene la resistencia? ¿Por qué nos infunden tanto miedo a ser nosotros mismos? ¿Por qué quieren que todos seamos iguales?, ¿para que el mercado subsista?, ¿para poder controlarnos?, ¿para mantenernos insatisfechos y frustrados?

No importa el porqué, lo único que importa es que ya estoy harto de temerles, he sido siempre un rebelde, pero me he detenido por no confiar en mi camino y hoy —será la edad, el conocimiento, la trascendencia…— he decidido darme rienda suelta. Pero no voy a criticar al sistema, simplemente me voy a hundir en mí, en la búsqueda de mi felicidad, pues desde que empecé a hacerlo me he dado cuenta de que es un universo entero el que tenemos dentro, del cual muy poco vemos porque no nos motivan lo suficiente a hacerlo.

La resistencia busca estar en la periferia de la sociedad. Llaman estilo de vida a la forma en la que nos vestimos, pero la única expresión que nos permiten es decidir qué comprar, ponernos el nombre o la marca de otra persona y pagar mucho dinero por llevar ese nombre o ese símbolo inerte en el pecho, un símbolo de distinción creado por otro y cuyo valor se reduce a no ser tú mismo.

El camino hacia uno mismo está vacío. Siempre que me siento a explorar el mío me siento braceando en la nada, y cruzando la blancura de la página empiezo a encontrar lo que hay más acá: el más allá, un universo interior de exploración y de sueños ni siquiera explorados. Cada cierto tiempo nos preguntamos cómo vamos con nuestros sueños, con nuestras metas más allá del trabajo, cómo está nuestra salud física, nuestra salud emocional, como está nuestra relación con Dios… Cada cierto tiempo nos preguntamos qué queremos hacer en lugar de qué debemos hacer, y espero que la respuesta no sea «sentarnos en un sillón a ver una pantalla». Espero que vayamos por lo que deseamos, espero que cada cierto tiempo hablamos con nuestros amigos solo para decirles que los queremos; lo más bello que tenemos en este mundo es el amor que damos y recibimos; lo material es la expresión menos memorable y profunda del amor. Cada cierto tiempo estamos pendientes de los que nos crearon, de las personas que nos enseñaron, de nuestros maestros. Y cada cierto tiempo dedicamos tiempo a pensar en cómo podemos divertirnos, en qué arte queremos practicar o admirar, o en lo que queremos crear.

La vida es un ejercicio de exploración y libertad para el que decide lanzarse a por ella. La vida es caótica y por eso nos dicen cómo crear estrategias para todo, pero no para ordenar nuestro sistema, para lograr un equilibro, para lograr nuestras metas más allá de lo laboral y lo material. Creo que esta obsesión por trabajar también es un mecanismo de control para no dejarnos pensar; la vida se trata de hacer dinero y nada más. El capitalismo también es una religión ortodoxa y sus pilares se basan en el miedo y en las restricciones más que en las libertades. Se trabaja para comprar libertad, pero nunca se nos enseña qué hacer con ella más allá de trabajar más.

Hace mucho tiempo decidí escapar de esta dinámica. He jugado muchas veces a ser normal, y me ha servido para entender lo poco que ofrece el capitalismo y el mundo artificial. He explorado con mi mente, con mi corazón y con mis pies estados, territorios y sentimientos diferentes, y seguiré buscando siempre experiencias, no solo por hedonista o por aventurero, sino porque solo a través de ellas se obtiene el verdadero conocimiento y se alcanza la verdadera realización. Mi pasión es dibujar sueños y hacerlos realidad, y he decidido ayudar a los demás a lograr los suyos, pues cuanto más doy más tengo. Sé que mis sueños, aunque han sido grandes y he logrado conseguirlos, están muy lejos de agotarse, pues son ilimitados; y a la vez también siento que estoy cerca de la plenitud porque hay momentos, como este, que siento que no necesito nada más que expresar, dejar mi mente en libertad, soltar al animal de mi rabia, mi especulación, mi ideal, mi salvaje soñador, y hablar e inspirar a los demás a hacer lo que ellos deseen, porque si bien somos iguales también somos muy diferentes, todos con un bagaje, una historia de amor o de terror, según la recapitulación que hagamos.

Estamos tan lejos de estar cerca… Estamos muy poco acostumbrados a hablar con la verdad porque no nos educaron para seguirla, sino para quedar bien y ser educados, limitados, no honestos, no felices, normales y desgraciados, soñando siempre con algo que no llegamos a alcanzar y que por coincidencias tocamos a veces con el corazón, con la mente, con la imaginación o con las manos. Estamos encerrados en nosotros mismos pidiendo ser liberados. Somos el rehén y el secuestrador. La cárcel y el encarcelado. Víctimas de nuestros propios miedos enterrados y reproducidos hasta el hartazgo.

Estoy harto de tener miedo, estoy harto de tener que aparentar que estoy satisfecho, tanto que he decidido dejar de hacerlo, y quiero motivarte a eso, a quitarte la venda del cerebro y alargarlo como un intestino de cientos de metros para que se conecte con el cielo y no con la matrix que está en tu teléfono, pues en realidad en las redes sociales no hay nadie, incluso eso es una ilusión temporal. Pero lo que te mueve por dentro, eso sí es cierto. Esa voz que está despertando y que te dice que sigas escuchando o que pares, que esto es cierto o falso, esa voz es la única real; todo lo demás en realidad no importa, pues al principio y al final solo estás tú, contigo mismo y tu soledad, y espero que empiece a encontrar libertad, o al menos se pregunte con qué vas a soñar, qué quieres hacer, quién quieres ser, de qué tienes miedo, qué es lo que, en realidad, quieres ser.

Solo tú sabes la respuesta; y si no la sabes, tanto mejor: la duda y la insatisfacción es la madre de la creación. Espero que te recrees, como lo estoy haciendo yo hoy.

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