¿Cómo vivir del arte teniendo otra empresa? O ¿cómo ser a la vez emprendedor y artista?
El arte y el emprendimiento son estilos de vida en los cuales la similitud es más qué la diferencia.
Ambos desean una realidad distinta y se enfocan en volver la materia a través de la creación.
Las empresas trascendentes se asemejan a las obras artísticas, pues, están dirigidas hacia la estética.
El artista y el emprendedor emplean cuanto tienen en las manos, en la cabeza, en las entrañas en crear obras artísticas.
La idea de la trascendencia a través de ambas o la búsqueda de una unión está en una visión unificada.
La belleza y la rentabilidad no están peleadas, de hecho son amigas, hermanas, pues para conseguir ambas hay que apuntar al cielo como lo hacen los árboles y las plantas.
El crecimiento está en la esencia, para lograrlo hay que día a día crear realidades distintas y promoverlas de forma unitaria.
Las distinciones sirven para apreciar las necesidades de cada formato, las empresas están sostenidas de valor, el arte de belleza, la meta debe ser entonces buscar valor y belleza, lo cual le da sentido a la existencia.
Esta es la reconciliación entre el empresario y el artista, esto es lo que tenía que entender cuando dejé mi pasada vida, cuando cerré mi pasada empresa.
La verdadera transformación no está en el ámbito digital, sino en la esencia, en los valores, en las visiones, en las bases de lo que se pretende crear una empresa.
Mi arte corazón se junta con mi emprendedora inteligencia en la creación de una obra conjunta, la llamaré el Sol Blanco, pues ese es el objetivo al que empecé a caminar desde que tenía diecinueve años.
He llegado al Mediterráneo, a una nueva ciudad, a una nueva realidad, con una nueva vida, a crear una nueva empresa, con el aprendizaje de tres décadas de emprendimiento y búsqueda de conciliación entre la vida empresarial y artística.
14-05-24
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