Existe una creencia muy difundida que asegura que lo único que necesitas para tener éxito es encontrar tu pasión y darlo todo por ella. Esta creencia está llena de carencias, por ejemplo cuando tu pasión no es algo por lo que la gente paga, como en mi caso, la poesía. Escribir poesía es, verdaderamente, de lo que más me gusta hacer, pero por más que he intentado no he conseguido obtener dinero por ello. Cada vez que conozco a un literato le pregunto si conoce a alguien que viva sólo de escribir poesía, y todos me dicen que no. Nunca he conocido a algún escritor que se gane la vida sólo con las regalías de sus escritos. Sin embargo, conozco a cientos que al igual que yo, escriben y, aunque no viven de ello, sus ingresos provienen de algo relacionado con la literatura, la escritura, el guionismo o la enseñanza. Es decir, en realidad sí puedes vivir de tu pasión, solo que tienes que buscar la forma para que esta genere ingresos acordes a tu presupuesto o encontrar la ocupación más acorde a ella. Personalmente he dado muchas vueltas buscando la manera de dedicarme a algo que tenga que ver con escribir o con la creatividad para ganar dinero, y a lo largo de mi vida lo he encontrado y lo estoy haciendo, la creatividad, la creación y las letras son el hilo conductor que hay entre mis estudios y los trabajos que más me han gustado, es decir, entre las letras, el teatro, el periodismo y el trabajo de content marketer o copywriter. Las veces que he ganado más dinero ha sido generando dinero y crecimiento para los otros. Así entendí que si quería dinero tenía que aprender diversas formas de ganarlo, así me adentré en el mundo de las ventas, el marketing, el emprendimiento, la consultoría y la creación de empresas. A lo largo de mi vida he tenido que mantener mi pasión más que vivir de ella.
Muchos dicen que la pasión o el amor aparecen tras la práctica, y coincido con ello. Al principio el periodismo, las ventas, el marketing, el emprendimiento o la consultoría me gustaban poco, pero conforme he ido ampliando mis conocimientos sobre ellos me han ido gustando cada vez más, incluso algunas de estas materias se han convertido en mi pasión, como la transformación de empresas.
Otra creencia errónea es que se puede tener todo al mismo tiempo, es decir, que un trabajo te pueda dar al mismo tiempo mucho dinero, impacto, libertad, conocimiento, relaciones y creatividad. He conocido gente de muchas industrias y estratos sociales y creo que nunca he conocido a nadie que tenga todo esto. El que más se le acerca es el CEO de una de las empresas más grandes de México, y logró el éxito después de ir ascendiendo durante treinta años por la escalera empresarial, trabajando día tras día con el objetivo de generar dinero. Cuando lo conocí me dio la impresión de que tenía todos los niveles al máximo; sin embargo, al conocerlo un poco más me di cuenta de que no era así, su libertad era muy limitada, pues siempre tenía que atender a su jefe o le salía una urgencia que atender y al final siempre hacía lo que la empresa le demandaba. Normalmente los trabajos altos en impacto, como las ONG, no generan mucho dinero para el que los ejecuta, al igual que sucede con los investigadores y maestros, la mayoría tienen mucho conocimiento, pero pocos ingresos. Los trabajos que más dinero suelen generar son los relacionados con las ventas (siempre y cuando se venda), pero estos suelen ser bajos en conocimiento, expresión e impacto. Por supuesto, siempre hay excepciones a la regla: he conocido a maestros que ganan mucho dinero cuando trabajan también como emprendedores, y a mucha gente que intenta trabajar en ventas y no consigue dinero. En la vida no hay soluciones, sino aprendizajes, prácticas y conocimiento, la única forma que puedes conseguir algo es yendo por ello.
Otra creencia muy extendida es la de que el dinero lo da todo. Pero desde muchos puntos de vista se puede ver que la gente con más dinero no es la más feliz, ni la que tiene más libertad, ni la que tiene más amor, ni la que tiene más conocimiento. Si quieres comprobarlo te reto a que pienses en los momentos más felices que has tenido: en aquel beso, en aquella conversación, en aquel atardecer, cuando estabas con aquel amigo, amiga o pareja, cuando lograste algo que llevabas mucho tiempo buscando…; Ahora podrás darte cuenta de que esos momentos de felicidad no estuvieron directamente relacionados con el dinero; este pudo influir pero en realidad el dinero no fue lo que te hizo feliz, sino lo que hiciste con él, y muchas más veces de las que imaginas puedes hacer aquello que quieres con poco dinero o incluso sin él.
Entonces, si seguir tu pasión no te conduce al éxito, ni existe el trabajo que te de todo, ni el dinero da la felicidad, ¿qué puedes esperar? Eso es justo lo que tienes que decidir: ¿qué quieres tener en tu vida y en qué cantidades? Si quieres tener mucho de todo seguramente lo puedas obtener, pero también tendrás que trabajar mucho y no en uno, sino en varios trabajos; no hay garantía de que lo consigas, pero vale la pena intentarlo e ir optimizándolo. Lo primero es que decidas qué es lo más importante para ti, y luego, cuánto quieres de cada cosa para, después, buscar cómo conseguirlo.
Ahora te propongo hacer un nuevo ejercicio, en el que vas a descubrir qué es lo que más deseas, lo que más te importa. Para ello vas a ordenar por orden de prioridad lo que quieres tener en tu vida.
Para mí lo más importante del trabajo solía ser el dinero, y debido a buscar el dinero por encima de todo hice cosas con las que no estoy enteramente satisfecho; por el contrario, siempre que hago una labor creativa me siento completo, contento, alegre y satisfecho. Por ello, eso es lo primero que busco: creatividad y expresión.
En segundo lugar, busco conocimiento. Vivo con un hambre intelectual permanente, siempre estoy estudiando algo nuevo; y cuanto más aprendo, más cuenta me doy de todo lo que me queda por aprender, y me dan ganas de saber más.
En tercer lugar, busco la libertad de organizarme a mi manera. Al pasar mucho tiempo solo, desde pequeño me habitué a ser dueño de mi tiempo, por lo que esa libertad se me hace indispensable para tener un alto rendimiento.
En cuarto lugar, busco el dinero. Lo que me gusta de él es la libertad que me da, y que me permite seguir invirtiendo en aprender, además de que me da tiempo para dedicarme a lo que siento que me hace único: mi expresión y creatividad.
En quinto lugar, busco impacto. Me he dado cuenta de que para poder aportar algo primero debo tenerlo yo, como el consejo en los aviones de ponerte la máscara de oxígeno tu primero y luego ayudar a el de al lado. Siento que lo más valioso que puedo dar son las cosas que creo, aprendo o tengo (reflexiones, inspiración, consejos, motivación, estrategias para ser más feliz…), y cuanto más ayudo a la gente con mis creaciones, conocimientos y dinero, más creatividad, conocimiento y dinero consigo. El sexto lugar lo ocupan las relaciones, soy muy solitario y tengo pocos pero muy buenos amigos.
Estas son mis prioridades en el trabajo en orden descendente. En mi vida hay otras igual o más importantes, como viajar, experimentar o ser feliz, pero estas no están supeditadas al trabajo.
Ahora te toca a ti analizar tus valores y crear tu escala real. Tal vez sientas que te importan dos o tres por igual; sin embargo, es bueno diferenciarlos con un orden, pues seguramente en algún momento tendrás que escoger y darle prioridad a uno frente a otro, así es la vida. Lo importante para estar satisfecho en el trabajo es saber lo que quieres obtener de él.
Ahora te toca a ti, haz una lista de las cosas que quieres que te dé el trabajo. A modo de ejemplo te pongo aquí mi lista preliminar, pero tú puedes agregar o quitar las que desees (la ordeno alfabéticamente para no condicionarte).
- Ayuda e impacto
- Conocimiento
- Creatividad y expresión
- Dinero
- Libertad
- Relaciones
Dedica el tiempo que necesites a ordenarlas por prioridad.
Ahora revisa tu trabajo o trabajos actuales y ve a que le estás dando prioridad. ¿Los quieres dejar en el mismo orden, hay algo que quieres aumentar, o disminuir? Es probable que para aumentar una variable tengas que sacrificar otra.
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Después de hacer tu tabla tal vez te des cuenta de que deseas cambiar o aumentar más una u otra área. Si es así tendrás que modificar tu trabajo o trabajos actuales, y eso es lo que vamos a intentar que descifres en el resto del capítulo: en qué términos y de qué manera tienes que hacerlo. Con lo que hemos hecho hasta ahora ya tienes tanto un punto de partida como un destino, y cada vez que pienses en un nuevo trabajo podrás revisar tus prioridades y comprobar si el nuevo empleo o emprendimiento te ayudará a subir el nivel deseado.
He aprendido que la vida no es una ciencia exacta, va cambiando conforme vamos avanzando; lo importante es tener claro lo que queremos para llegar a donde deseamos. Cuando reflexionamos sobre nuestra vida podemos verla en perspectiva, y desde ese distanciamiento podemos definir el futuro que deseamos e ir maniobrando en las distintas áreas para mejorarla de forma continua. El reloj solo camina hacia delante y no sabemos cuánto tiempo nos queda, por ello debemos de tener clara la dirección y fijar en el presente nuestra meta, pues mientras avanzamos el pasado y el presente desaparecen; lo único que tenemos es el paso siguiente, lo único que en realidad puedes decidir o influenciar es el futuro que quieres… Esa es siempre la gran pregunta que tienes que resolver: ¿Qué quieres?
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