Cambiar de trabajo es un proceso normalmente mucho más largo y complejo que cambiar tu forma de trabajar, pues el salto entre un trabajo y otro no sucede de un día para otro. Suele ser mucho más fácil conseguir un nuevo trabajo cuando tienes trabajo que cuando no lo tienes; por tanto, hazte a la idea de que seguramente durante un tiempo vas a tener dos ocupaciones: el trabajo que tienes actualmente y buscar uno nuevo.
Antes de inscribirte en cualquier oferta de empleo lo primero que deberías de hacer es diseñar tu trabajo ideal. Con los ejercicios anteriores ya tendrás algunas pistas, tanto de tus expectativas como de las actividades que más te gusta desempeñar; una idea de lo que es importante para ti y de lo que te da satisfacción. En cada una de estas actividades es necesario que valores si lo que las hace satisfactorias es el trabajo mismo o las circunstancias que las envuelven. A veces lo que nos gusta de una actividad es con quién la hacemos. De hecho, dicen que la mayoría de las personas no renuncia a un trabajo, sino a su jefe o a sus compañeros. Cuando enumeres todas las actividades es importante que tengas esto en cuenta, pues tus nuevos compañeros y tu nuevo jefe no necesariamente serán como los que tienes o has tenido.
La idea de futuro lleva implícita una «trampa» que aplicamos muy a menudo en lo laboral: el futuro es una posibilidad, lo que le hace tremendamente atractivo, pero solemos imaginar que será mejor que el pasado, aunque no hagamos nada para que así sea. Aunque a veces esto puede ser cierto, la mayoría de las veces tenemos que poner nuestro foco y nuestra intención en ello y trabajar para que nuestro futuro sea mejor que lo que tenemos.
Si ya lo has pensado bien y tienes claro lo que quieres hacer en tu nuevo trabajo, es decir, ya tienes el boceto de lo que está comprobado que haces bien, te da satisfacción y es necesario, ahora puedes agregar las nuevas actividades que te gustaría realizar y las empresas en las que te gustaría trabajar. En otras palabras, es momento de iniciar el plan para encontrar el trabajo que deseas con el sistema «QUIERO».
- ¿Quién quieres ser, qué quieres lograr, qué quieres hacer?
Lo primero es tener muy claro lo que quieres obtener de tu nuevo trabajo y, de ser posible, en qué medida, es decir, en vez de empezar a pensar en qué quieres trabajar es preferible que te hagas una serie de preguntas que te lleven a la opción más adecuada para ti.
Empieza por preguntarte qué nivel de ingresos quieres tener (recuerda que debes tener un parámetro de realidad, es decir, una idea de lo que se paga más o menos por el tipo de trabajo que te atrae) y a partir de ahí ver si quieres estar en un rango de salario muy alto, alto o medio.
Después pregúntate lo que estás buscando en tu nuevo trabajo, por ejemplo, si es poder ejercer más tu creatividad. Si es así, es necesario que le asignes un valor, lo mismo con la libertad, el conocimiento o las variables que desees obtener o elevar.
- Investiga e imagina las opciones o crea un plan.
Una vez que sabes lo que andas buscando empieza el proceso de imaginación e investigación. Recuerda que cambiar de trabajo supone un cambio considerable en nuestra vida, al igual que conseguir uno si no tienes trabajo. Cuando no tengo trabajo remunerado intento pensar que tengo más cosas que hacer que si lo tuviera, pues buscar trabajo requiere mucho tiempo y esfuerzo, es en sí mismo un trabajo y no uno menor, sino muy grande, por ello siempre es mejor pasar por este proceso con dinero que sin él; por eso, si tienes trabajo cuídalo bien hasta conseguir otro mejor.
Para iniciar tu búsqueda puedes iniciar buscando el mismo puesto y cargo —o el inmediatamente superior— que tienes o has tenido en empresas del mismo tamaño y sector industrial que en la que trabajas, es decir, buscar trabajo en la competencia. Cuanto más parecidas sean las empresas en las que quieres trabajar a en la que trabajas más fácil te será encontrar trabajo, así como acceder a un puesto superior al que tenías.
Sin embargo, tal vez sea precisamente tu puesto de trabajo lo que desees cambiar y quieras desarrollar nuevas actividades, lo cual te puede llevar a un área diferente. En este caso debes de investigar cuáles son los sectores, cargos o trabajos en los que se solicitan dichas actividades. Para ello puedes hacer una búsqueda en varios portales de empleo, como LinkedIn, OCCMundial, Bumeran o Monster y leer las descripciones de trabajo para encontrar puestos que te resulten interesantes.
Cuando tengas claro el puesto de trabajo que te gustaría desempeñar debes de pasar a la acción y ejecutar los pasos que sean necesarios para conseguir tu nuevo empleo.
Mi forma preferida de buscar trabajo o encontrar clientes: estudiar.
Si ves que te hace falta algún conocimiento o habilidad en concreto puedes adquirirlos estudiando, preferentemente de forma presencial, pues tal vez tus compañeros de escuela o profesores pueden darte trabajo o ayudarte a conseguirlo. Hacer un curso, taller o máster que te prepare para el trabajo que quieres desarrollar es una excelente opción para empezar. Lo importante es que tengas claro que no vas únicamente a estudiar, sino también a relacionarte, pues tan importante es lo que aprendes como con quién lo aprendes y las relaciones que puedes establecer gracias a ello.
Según mi experiencia la duración ideal de un curso para que se creen buenas relaciones es de seis a nueve meses, y de preferencia que esté organizado de entre dos a tres horas cada día, dos veces a la semana. Estos cursos, impartidos en casi todas las grandes escuelas de mi ciudad, me ayudaron a conseguir muchos clientes, pues durante mucho tiempo mi principal trabajo en la agencia y en la consultoría fue buscar trabajo o clientes, que es lo mismo, por eso estoy permanentemente habituado a este proceso. Al haber participado en tantos cursos como maestro, colaborador y estudiante he comprobado la gran cantidad de movimiento laboral que hay en estos espacios. Muchas veces los empresarios reclutan a sus trabajadores en estos cursos, o preguntan a sus empleados que están cursando esos mismos estudios si conocen a compañero con determinadas destrezas, por lo que siempre es bueno darte a conocer, ya sea conversando o incluso acordando alguna cita fuera del horario del curso. Lo peor que puede pasar es que aprendas algo nuevo, que conozcas gente nueva o que adquieras alguna habilidad requerida en tu trabajo actual que te ayude a ascender en él o a conseguir otro mejor. Además, se trata de la inversión con mayor retorno, pues los conocimientos que adquieras y la gente que conozcas pueden acompañarte de por vida.
La forma más práctica y efectiva de buscar trabajo: investigar.
Si no quieres o no puedes estudiar para conseguir el trabajo que deseas la forma más práctica y efectiva de buscar trabajo es a través de tus contactos. Después de buscar en los portales de empleo los cargos que se adaptan a tus gustos y habilidades, puedes hacer una lista de las personas que pueden ayudarte a conocer a gente relacionada con este trabajo. Es mucho más factible que obtengas el trabajo que deseas si te interesas ampliamente en lo que quieres realizar que si te enfocas exclusivamente en buscar trabajo. La idea es que antes de inscribirte a cualquier oferta hables con personas que hacen aquello que quieres realizar y que te cuenten de primera mano lo que en realidad se realiza en ese trabajo, entonces podrás darte cuenta de si tus expectativas coinciden o no con la realidad.
Si las personas a la que le preguntas no conocen a nadie, puedes preguntarles si tienen algún contacto que pueda presentarte a alguien que trabaje en el cargo, sector o empresa en la que quieres trabajar. Normalmente la gente desea ayudar, y aún más cuando lo único que tiene que hacer es presentarte a un amigo o conocido. Por tanto, el plan consiste en revisar todos tus contactos y preguntarles si conocen a alguien que tenga relación con tu trabajo ideal. La clave es que digas que quieres investigar cómo es trabajar en ese lugar, así es más fácil conseguir las recomendaciones. Seguramente estarás tentado a solicitar trabajo, pero siempre es mejor esperar a que el otro lo diga, y si esto no sucede siempre puedes decir que si te ofrecieran una oportunidad estarías dispuesto a analizarla —esta es otra de las ventajas de tener trabajo, que no pasa nada si no sale a la primera—.
Si después de revisar tus contactos no consigues avanzar, los medios y las redes sociales te pueden ser de ayuda. Puedes buscar a una o varias personas que tengan el puesto que quieres ocupar y presentarte de forma honesta diciendo tus intereses. Es muy probable que si escribes a diez personas, una o dos te contesten; si no, intenta con veinte, no pierdes nada (recuerda que estás en la fase de investigar). Y una vez que consigas una cita no te olvides de utilizar la frase mágica que aprendí estudiando Periodismo: «¿Conoces a alguien más con el que debería hablar? ¿Me lo puedes presentar?». Esta frase le da continuidad a tu proceso, siempre te llevará a un camino nuevo.
El recurso más usado: buscar puestos vacantes por Internet.
Numerosos estudios aseguran que la gran mayoría de los reclutadores lee menos del 50 % de los currículos que les llegan, lo que he constatado tanto personal como profesionamente, así como conversando con mis amigos empresarios y los que se dedican a recursos humanos. La mayoría de los trabajos que se publican son los medianamente complicados de reclutar, o los que no tienen mucha importancia. Otros estudios dicen que los mejores trabajos siempre están ocultos dentro de la empresa, y que solo los conocen las personas que trabajan en ella, o los que tienen las vacantes, por lo que el camino más efectivo para acceder a ellos es buscar entre los conocidos; por ello, te recomiendo nuevamente los caminos anteriores. Si, de todas formas, quieres probar a buscar vacantes online te recomiendo que lo hagas de forma masiva, específica y personalizada.
Con masiva me refiero a que tu trabajo va a consistir en mandar tres, cinco o diez propuestas diarias. Con específica quiero decir que primero empieces por los trabajos por los que estés más interesado y luego sigas buscando otros similares, pero que en la medida de lo posible satisfagan tus necesidades laborales. Y con personalizada me refiero a que hagas personal cada una de estas propuestas: lee bien lo que la empresa está buscando y, cuando mandes tu currículum, intenta mencionar en los primeros párrafos de la carta de presentación que tienes los conocimientos y habilidades que están buscando, preferiblemente con las palabras que ellos han usado, y si puedes poner un dato que permita comprobarlo, mucho mejor. También te recomiendo investigar la empresa a la que quieres enviar tu candidatura para adecuar el lenguaje de tu propuesta al tipo de negocio y que sea evidente que estás familiarizado con ella. Como en toda relación comercial, cuanta más afinidad haya entre la oferta y la demanda más probable será que puedas obtener una primera cita. Tu primera meta es la respuesta de la empresa, la segunda, la cita para la entrevista.
Es importante llegar puntual a la cita, con tu currículum impreso y con una actitud de servicio. Tómate tu tiempo para responder a cada una de las preguntas y prioriza las necesidades de la empresa a las tuyas, es decir, intenta ser tú quien pregunte qué es lo que necesitan y muestra la manera en que tú puedes aportarlo. Tu objetivo es conseguir una propuesta de trabajo que puedas cotejar con el trabajo ideal que estás buscando.
Por último, te recuerdo que plataformas como Freelancer, Upwork o Fiverr también son portales de empleo. En mi opinión este tipo de plataformas globales irá creciendo en un futuro, tanto por la globalización como por la tendencia al trabajo remoto. Muchos estudios afirman que en el futuro el trabajo será en su mayoría online, y se regirá únicamente por resultados. Por ello, no dejes de contemplar en tu búsqueda de trabajo estos sitios, en los que, como en LinkedIn, es importante contar con el mejor perfil posible, enumerando todos los trabajos que hemos tenido y los principales resultados obtenidos.
El mejor camino: la combinación y la imaginación.
Estas son las estrategias más efectivas que conozco para buscar trabajo, que puedes realizar de forma simultánea, pero hay otras algo más atrevidas, como ir a comer al lugar donde van las personas que quieres conocer, inscribirte a su gimnasio, ir a conferencias y conversar con el mayor número de personas que puedas, o asistir a cursos o sesiones que tengan actividades de networking. Si vas a una conferencia tal vez al final puedes acercarte al orador e intentar iniciar una relación con él, y tal vez te ayude a conseguir trabajo. Otras personas entusiastas que conozco han ido a buscar directamente a las personas con las que quieren trabajar; han logrado meterse en su oficina —como en las películas— y con algún pretexto conocerlos y presentarles sus inquietudes, sus proyectos, sus conocimientos o sus sueños. También puedes buscar sus correos electrónicos y escribirles, hacerte amigo de ellos en LinkedIn o en Twitter y a partir de ahí buscar un contacto más directo. Recuerda que, además de investigar, puedes imaginar, que es lo mismo, pero no es igual.
Lo importante de esta etapa de investigación es salir con un plan, con diez o veinte actividades clave que vas a realizar. Estas actividades pueden consistir en pedir información sobre los cursos que te interesan y luego elegir uno; crear una lista de todas las personas que te pueden ayudar a conseguir trabajo y hablarles una por una hasta concertar una cita; inscribirte a tres, cinco o diez ofertas de trabajo o dedicar media hora diaria a imaginar otra forma de conseguir entrevistas o contactos.
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