Si lo que queremos dejar de hacer es una de las tareas de más alto valor en nuestro trabajo o trabajos actuales quizás deberíamos plantearnos cambiar de carrera. En otras palabras, si somos directores y ya no queremos dirigir, si somos vendedores y ya no queremos vender o si nos dedicamos a la atención al cliente y ya no queremos tratar con gente constantemente es hora de empezar a planear un cambio más grande.
Cambiar de carrera es para muchos una tragedia, como un suicidio laboral, pues nos enseñaron que las personas solo nos debemos dedicar a una cosa. Como dice Emily Wapnick, un referente de las personas multipotenciales, cuando somos niños nos preguntan «¿a qué te quieres dedicar?» y esperan que les demos una sola respuesta, con la que se quedan contentos; no se atreven a preguntar «¿y qué más?». Anteriormente se tomaban pocas decisiones laborales; la gente no solía cambiar de trabajo o cambiaba muy pocas veces a lo largo de su vida. Actualmente la realidad es otra: muchas personas con treinta años ya hemos cambiado de tres a cinco veces, no solo de trabajo, sino también de carrera, como es mi caso.
Cada vez son menos las personas que se dedican a aquello que estudiaron y la razón principal es esta acelerada transformación digital. Cuando hace diez años empecé en la industria de la mercadotecnia digital, para hacer una campaña de publicidad había que hacer lo mismo que se hacía en 1960: conocer muchos medios digitales, elegir varios que se adecuaran al público objetivo, negociar con cada uno de los responsables de cada medio, crear unos banners y, después de hacerlos circular por un tiempo, esperar los resultados a través del impacto generado, el número de veces que se había accedido al enlace y las ventas conseguidas; o, si eran empresas muy grandes, hacer estudios para saber si había cambiado la percepción en el público objetivo. Hoy todo este trabajo lo hacen Google y Facebook en cuestión de segundos, y lo van mejorando continuamente gracias a sus algoritmos; entre estos dos gigantes informáticos acaparan más o menos el 80 % del presupuesto de publicidad, y suelen ser más certeros que muchos humanos, pues trabajan con los millones de datos que les facilitamos los usuarios en tiempo real. En otras palabras, la inteligencia artificial ha engullido la carrera y «aquello que dejaba dinero, ya no deja». Eso mismo les ha sucedido a millones de empresas, todos somos presas de este cambio digital. Por ejemplo, Amazon, una empresa que vendía libros, ahora es el rey del comercio electrónico, dominando gran parte de la red con su compañía de hosting Amazon Web Services, y es una de las pioneras en el turismo espacial. Facebook ya no es solo un medio de comunicación, sino que está intentando ser el metaverso laboral de las empresas. La globalización y la digitalización han conseguido romper tanto las barreras industriales como físicas, todos estamos cansados de oírlo, y aquellos que queremos seguir vigentes a largo plazo tenemos que ir adaptándonos al cambio: si el trabajo en el que estábamos especializados tiene menos demanda o ha desaparecido debemos de buscar otro, ya sea en nuestro sector o en otro distinto. El cambio de carrera está presente cada vez en más personas; de hecho, algunos estudios globales sobre el futuro del trabajo del Foro Económico Mundial aseguran que las personas más valoradas serán las que tienen la capacidad de aprender rápido, así como las que cuentan con diversas experiencias y carreras y pueden unir conocimientos dispares gracias a su creatividad. Por tanto, el dominar el cambio de carrera es una capacidad de alto valor para el futuro, pues implica aprendizaje rápido, creatividad y capacidad de adaptación, además de que fomenta una gran innovación, pues conecta conocimientos, temáticas y estrategias de diferentes carreras, industrias, áreas de conocimiento y experiencias.
Yo he perseguido el cambio tanto por necesidad como por ser multipotencial. Necesito ponerme retos en todas las áreas de mi vida, y la tecnología, en continuo cambio, se presta mucho a ello. También he llevado a cabo estos cambios por una necesidad económica, pues muchas veces lo que empezaba haciéndome ganar dinero llegaba un momento que dejaba de hacerlo. Vista en perspectiva, mi situación económica siempre ha ido en ascenso pues, a la larga, todos los cambios de carrera que he hecho me han llevado a una mejor posición. Cambiar de carrera es una decisión difícil a la que no muchos te alientan, pues hemos sido educados para elegir una profesión y dedicarnos toda la vida a ella. Venimos de la era de la hiperespecialización y al cambiar de carrera rompemos con el formato establecido. Sin embargo, el trabajo es solo un área de la vida. Siempre recuerdo que, más allá de lo laboral, lo que busco es la felicidad, o el «bieneSTAR», y ya sabes que con ello no solo me refiero al placer instantáneo, sino a la transformación integral que propongo en todo este libro, guía, curso, discurso o tratado, lo que quiera que sea. Además, me he dado cuenta de que el verdadero progreso, el que produce mayor felicidad, es el cambio integral: cuando avanzas de forma simultánea en cada una de las áreas de tu vida todas colaboran y se interrelacionan en una especie de sinergia que produce un flow, una excitación, un disfrute no solo laboral, sino vital, incluso espiritual. Al diversificar y aumentar tus fuentes de placer, propósito, alegría, amor y felicidad, aunque te vaya mal en un área, tienes las demás que te dan equilibrio. Cuando tienes varios conocimientos, habilidades o carreras te puedes dedicar primero a una, después de un tiempo a otra, o incluso combinarlas, pero lo verdaderamente importante es que busques no solo tu mejora laboral sino la de tu vida en su totalidad. Y te digo todo esto porque sé lo difícil que puede resultar a veces hacer lo que quieres hacer. Muchas personas te dirán que estás mal e incluso se pondrán en tu contra para que no cambies de carrera; pero tú resiste, es lícito no querer dedicarte a lo que un día elegiste. Si no empiezas a cambiarlo ahora, tarde o temprano lo tendrás que hacer, o vivirás frustrado por no haberlo intentado.
El cambio de trabajo y de carrera es y será más común de lo que piensas. Las técnicas para llevarlo a cabo son las mismas que para cambiar de trabajo, aunque requieren un mayor tiempo y esfuerzo. Como siempre, todo depende de tu voluntad, de la suerte y de lo hábil que te vuelvas para hacerlo, pues cuando te acostumbras al cambio ya no te preguntas «¿qué es lo que sé hacer?» sino «¿qué más puedo hacer?» o «¿qué es lo mejor que puedo hacer con todo lo que sé?». Eso es justo lo que estoy haciendo en este momento: uniendo mi conocimiento vital y empresarial para mi beneficio y el de todos los que deseen cambiar.
Como puedes ver el cambio siempre ha sido y sigue siendo parte de mi vida, y las técnicas que te comenté en el capítulo anterior forman parte de mi día a día. Siempre estoy estudiando algo nuevo: cuando algo me interesa primero empiezo por un libro; luego un pequeño curso; y si me sigue gustando el tema hago un curso más largo; de esta forma voy conociendo personas con diferentes conocimientos y experiencias, de otras industrias. No solo aplico esto en mi trabajo, también lo hago con mi salud física; siempre ando buscando un nuevo grupo, ejercicio, entrenamiento o coach. En lo espiritual, personalmente incorporo prácticas hinduistas, budistas, católicas y existencialistas. El hecho de considerar el cambio como una norma en todas las áreas de mi vida y aplicar estas recomendaciones diariamente me ha traído múltiples beneficios. Nunca dejo de estudiar, de investigar, de buscar oportunidades, de cambiar.
En lo que respecta a conseguir un empleo, mi práctica habitual es investigar y conocer personas: si no estoy estudiando, estoy investigando o hablando con alguien. Siempre que me pregunto algo intento encontrar la respuesta en libros, revistas, vídeos, películas o hablando con personas. Cuando un tema me interesa siempre pregunto lo que sea para iniciar una conversación, y a partir de ahí voy conociendo a más y más personas. Mi experiencia como vago y periodista me ha enseñado que cualquier persona tiene algo que enseñar, solo hay que preguntar y preguntar. La actitud para expandir tu conocimiento en cualquier área es estar abierto en todo momento y con cualquier persona, estar predispuesto a aprender en todo momento. Las personas somos la fuente más directa para saber de algo, pues a los libros o a las películas no les puedes preguntar lo que particularmente te inquieta; y no tengas miedo de preguntar, porque a la mayoría de las personas nos encanta hablar de lo que somos o hacemos. Para iniciar una conversación que te interese la clave es no parar de hablar y hacer que la lengua se suelte, y poco a poco estaremos inmersos en conversaciones intelectuales o emocionales interesantes; de ambas podemos aprender algo, el único secreto es no dejar de escuchar y hacer preguntas basadas en aquello que escuchamos. Así es como vivo cambiando de carrera a través de la investigación permanente.
Otro camino para encontrar trabajo es inscribirse en ofertas a través de Internet. Yo particularmente no lo practico, más bien lo utilizo para conseguir talento con el cual trabajar. Para mí la Web es la gran fuente de información, el gran directorio; sirve para todo lo que te imagines. Sin embargo, es muy fácil perderse en ella; para evitarlo siempre debes de tener claro qué estás buscando. Una de las grandes ventajas de vivir en esta época, todavía mejor que el poder conectar con cualquier persona al otro lado del planeta, es tener la biblioteca, hemeroteca, videoteca y «audioteca» más grande del mundo siempre a tu disposición. Siempre que quiero aprender algo nuevo puedo acceder al conocimiento de expertos a nivel internacional y escucharles a través de un audiolibro, leerlos en un libro digital, en una página web o un artículo, o verlos en un vídeo, lo cual me induce tanto a su conocimiento como a sus historias y sistemas de pensamiento. Todo esto tiene implicaciones más allá del cambio de carrera; yo lo veo como una expansión sistémica: mi forma de crecimiento no es vertical, sino expansiva; no cambio de trabajo ni de carrera, sino que me voy expandiendo cada vez a más industrias, sectores, temas, conocimiento, áreas y personas.
Como te he comentado antes, las técnicas que te recomiendo para cambiar de carrera son las mismas que para cambiar de trabajo; pero las debes llevar a cabo con mucha más paciencia y esfuerzo, pues el camino será mucho más largo. Lo ideal es conservar tu trabajo actual mientras realizas el cambio, por lo que seguramente al principio deberás tener dos trabajos mientras poco a poco vas dejando atrás tu actual profesión y consumando la otra.
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