Cambia tu amor y relaciones
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por | 03/10/2022 - 10:02 AM | Cambia ti vida, Sin categoría

La esencia de las relaciones más profundas y satisfactorias en la vida es el amor. Es lo que une a la madre con el padre, y a ambos con sus hijos. Amor es lo que sentimos por los amigos, por la pareja; incluso creo que lo que se persigue en cualquier relación sexual, más allá de la satisfacción. Las mejores relaciones laborales y de negocios están salpicadas de amistad o de cariño, otras variantes de lo mismo. Amor es lo que perseguimos al querer ser aceptados por los demás, lo que pedimos en un buen servicio, es lo que queremos sentir más y más. Amor es lo que hay en todo acto honesto de beneficencia.

Dar y recibir son verbos que se practican de forma recíproca, pues al mismo tiempo que se da se recibe, y cuando se recibe también se experimenta en algo el dar, pues queda como una deuda pendiente que queremos saldar, con la misma persona o con otra. El amor se expande y se contagia, y es la base más profunda de comunidades, sociedades, religiones, grupos o tribus, en los que dejamos de ser una individualidad y nos unimos a algo más. Somos una multitud unida por algo que se escapa a nuestro entendimiento; en realidad somos uno, y al tener una relación íntima lo corroboramos: nos sentimos en armonía, conectados, completos, satisfechos. El amor es la única experiencia de totalidad; es eso lo que sentimos al ser parte de una comunidad religiosa, un amor que nos desborda, una evidencia de que estamos unidos en un rezo y en un rito, no importa cuál; podemos dejar de ser en una danza constelar sufí, diluirnos en el zen, fundirnos con el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo, entrar a la naturaleza de la mente o simplemente, en un bosque, dejar de ser; el resultado y la meta son los mismos: renunciar a la individualidad y ser parte de algo más.

¿De qué está hecho el amor?

La forma más fácil de dar y recibir amor, o de entenderlo, es a través de las relaciones. La esencia de la gran mayoría es el amor, solo que en diferentes dosis y versiones. Siempre que te preguntes cómo crear, mejorar o tener una relación la respuesta siempre implicará un acto de amor.

Voy a agrupar las relaciones en varios grupos para poder hablar mejor sobe ellas.

El primer grupo de relaciones con las que contamos es el que nos dio la vida misma, es decir, la familia. Todos tenemos o tuvimos una madre y un padre, y tal vez hermanos. Para trabajar en este grupo podemos considerarlos de forma individual o tratarlos como una unidad, es decir, podemos analizar, modelar y diseñar la relación que queremos crear con cada uno por separado y/o con la unidad familiar. Después está la familia extendida: primos, tíos, abuelos, etc. A veces son parte nuclear de la familia y otras veces no son tan cercanos, pero también son fuente de relaciones significativas.

El segundo tipo de relaciones con las que contamos son las amistades, las cuales van cambiando a lo largo de la vida. Algunas vienen dadas por nuestro paso por las diversas etapas escolares; otras por los lugares en los que vivimos; otras por los grupos a los que pertenecimos por nuestras aficiones y otras por los trabajos que hemos desempeñado.

El tercer grupo son nuestras parejas, aquellas personas con las que compartimos corazón, pasión, interés, compañía, amistad, conocimiento… Seguramente este grupo es donde se da la gama más completa de este sentimiento, que si prospera se convierte en una familia.

El cuarto grupo son nuestras relaciones laborales, en el que por un lado están maestros y mentores, aquellas personas significativas para nosotros por habernos enseñando algo en la vida, y por el otro nuestro equipo o nuestros colegas. Dado que el trabajo ocupa gran parte de nuestro tiempo, estas relaciones son también una parte importante de la vida. Seguramente en este grupo haya algunas personas, ya sean socios, colegas, clientes o la persona que nos ayuda a limpiar en casa, con las que tenemos una relación de confianza y, por tanto, valiosa y digna de tomarla en cuenta.

El quinto son los otros, nuestros conocidos o aquellas personas con quienes, de forma consciente o inconsciente, participamos en intercambios de miradas y acciones. Son la fuente de la que nacen todas las demás relaciones, pues antes de pertenecer a cualquier categoría los demás eran desconocidos, o solo conocidos. Ellos pueden ser nuestros próximos amigos, pareja, familia, mentores o maestros, o simplemente una sonrisa con la que nos cruzamos una vez en la vida.

Nuestro círculo de relaciones suele ser grande, aunque en algunos momentos se expande y en otros se reduce. El primer paso para incidir en esta área de la vida es hacer un recuento, saber quiénes están y quienes estuvieron, así como buscar a los nuevos integrantes que queremos en cada uno de nuestros grupos.

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