Cómo cambiar y mejorar tu salud
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por | 03/10/2022 - 10:36 PM | Cambio de vida, Salud

Cuando pensamos en planear nuestra vida siempre pensamos en sueños, actividades, proyectos, trabajo, vacaciones…; sin embargo, el requisito indispensable para que todo esto pueda realizarse es la salud. Sin ella no podemos trabajar, ganar dinero, irnos de vacaciones, etc., por ello, lo primero que debemos de planificar es cómo cuidar y mejorar nuestra salud.

El cuerpo humano es la maquinaria más compleja que existe y una buena parte de la humanidad se dedica a estudiarlo, cuidarlo e investigar cómo mejorarlo. Por ello, mi primera recomendación siempre es tener uno o varios doctores de confianza, o contactos que nos puedan recomendar un experto que pueda aliviarnos cuando estamos enfermos. Hace unos años me hice un análisis bastante completo y cuando el doctor, después de revisar decenas de documentos, me dijo «Estás sano», me di cuenta de que ese era el principal examen que había realizado, y después de años de adicción al alcohol, a las sustancias y al estrés del trabajo había salido victorioso.

Los problemas más grandes de salud que he experimentado son los derivados de las adicciones, los juguetes más peligrosos que existen. Empecé como todos, probando un poco de lo que me iban ofreciendo para divertirme, primero para beber, luego para fumar y luego todo lo demás. El camino de entrada al alcohol y las sustancias es siempre seductor, pero tarde o temprano provoca malestar, el cual se experimenta tanto cuando se bebe en exceso, como cuando se deja de hacer. Si bebemos poco el malestar y la resaca del día siguiente pasan casi desapercibidos. Pero si bebemos grandes cantidades habitualmente, en cuanto dejamos de hacerlo empezamos a sentirnos realmente mal. Si bebes mucho durante muchos años y quieres dejarlo, el proceso conlleva un sufrimiento tan profundo y largo que muchos prefieren no dejarlo. Si bebes alcohol o has bebido sabes de lo que hablo. Cuanto más tomamos, más conciencia perdemos; nos volvemos menos dueños de nuestra mente y nuestros actos. A veces no hace falta ser un gran adicto para sufrir las consecuencias, pues una mala decisión, una mala reacción o una acción desafortunada, como conducir ebrio, pueden acabar en segundos con nuestra vida, con la de la gente que queremos e incluso con la de otras personas. Y esto aplica tanto para el alcohol, que es una «droga» permitida, como para todas las drogas ilegales. El efecto varía, pero el resultado es el mismo: la inconsciencia; la cual acaba generando problemas, ya sea en el corto, mediano o largo plazo.

Empiezo con esta advertencia porque a mí casi me cuesta la libertad e incluso la vida. A los quince años empecé a fumar y a beber, y diez años después no podía estar sobrio más de dos o tres horas. Estuve a punto de morir muchas veces, hice pasar infinitas tristezas a todas las personas que me rodeaban y desperdicié cientos de oportunidades. Salir de estas adicciones fue el acto más complicado que he realizado en mi vida. Por ello te aconsejo que consumas lo menos que puedas y que, si el alcohol o cualquier otra sustancia empieza a hacer estragos en ti, busca ayuda y no dejes de intentarlo hasta que consigas dejarlo. Yo estuve intentando cinco años tomar la última, hasta que, por fin, a los veinticinco conseguí dejarlo, espero que de por vida.

La segunda adicción, que considero una pandemia, es la adicción al trabajo. Se parece a la anterior en cuanto a que es una obsesión de tiempo completo y en que va cobrándose factura en todas las áreas de la vida. En mi caso su principal manifestación fue el insomnio y la depresión. Empecé levantándome de 2 a 4 de la mañana y poco a poco fue creciendo hasta que llegué a dormir unas tres o cuatro horas al día. Además del mal humor y depresión, tenía gastritis, siempre estaba estresado y enojado, sentía la falta de amigos y tenía problemas en mi relación de pareja. Al igual que con las adicciones físicas, mi única vía de escape era «ir por más»: así como un borracho se toma una cerveza para curar la resaca y con ello empieza a beber desde temprano, con el trabajo sucede lo mismo, creemos que nuestros problemas se solucionarán si trabajamos un poco más, y pasamos la vida como ratones girando en una rueda hasta que, de repente, paramos exhaustos y nos preguntamos qué ha pasado. Sin embargo, a diferencia de los casos en que hay una adicción a las drogas, todo el mundo nos alienta a seguir trabajando, y como trabajando se logran éxitos, el problema se vuelve más complejo.

Cada uno tiene que decidir cuánto es suficiente. Para combatir tanto la adicción al alcohol u otras sustancias como al trabajo, la única manera es la limitación, el autocontrol y la creación de un plan de vida, que incluye su diseño, ejecución y optimización. Lo que te voy a compartir es el salvavidas de mi salud, mi economía, mis relaciones y mi trabajo, y lo que me ha permitido vivir al máximo.

Dejar las drogas y controlar el número de horas que trabajo me ha permitido convertir mi área de salud en un área de recreación, diversión y realización, viviendo experiencias inolvidables. He recorrido ochocientos kilómetros en bicicleta en el Camino de Santiago con mi Yayi adorada, he atravesado en bicicleta desde Mexicali a Los Cabos en la Baja California con un grupo de amigos, he nadado once kilómetros solo en el mar y renacido en él, he realizado dos medios Ironman, una decena de triatlones y otros medios maratones. Todo esto me ha llevado a superar una y otra vez mis limites, a experimentar estados únicos de realización. En definitiva, he convertido esta área en una fuente de alegría y recuerdos maravillosos. Gracias a no beber alcohol he cometido menos errores, y eso me ha llevado a buscar, explorar y encontrar muchas más opciones de diversión, como los viajes, los conciertos, los eventos, los retiros o los retos deportivos.

 

 

 

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