RECHAZARTE
Enamorado — Me siento triste, decaido, con el ánimo molido cada que alguien me da una negativa, el perseguir esta pasión me parece una misión suicida, sé que todo empieza con el anhelo, el deseo, no sé si es a causa de mi soledad, de mi necesidad de aprobación, de amor, no lo sé, solo se que lo siento y me revienta el pecho sentir esto, siento como cada uno de estos eventos oscurece un poco mi visión, incluso me hace difícil la respiración.
Por el contrario, si veo algo de realización o de aceptación, se liberan en mi mente un montón de sueños sin precedente, es lo grande de la imaginación y del anhelo, me veo haciendo cosas que jamás pensé hacer.
Hoy creo que el amor a primera vista nace cuando dos seres necesitados se armonizan viendo uno en el otro la solución a sus problemas, cuando la necesidad de las personas es tanta que deciden no buscar más, y este encuentro puede ser a la primera, a la segunda,o la tercera, y poco a poco las almas se van amoldando a estar juntas.
Veo pasar mujeres como trenes, intento brincar a ellos para emprender un trayecto nuevo hacia algún lugar desconocido, corro junto a ellos, intento brincar hacia ellos y al no lograr subirme, me estrello contra el piso
Pareciera el rechazo niega la posibilidad, es como si el anhelo me fuera arrebatado de los labios, el despeñadero del cielo al infierno puede ser en una palabra, con una mirada sin escalas y conforme lo siento más y más empiezo a pensar en desistir, en pensar que el amor no es para mí.
Emprendedor — Mi querido enamorado, lo mismo me pasa a mí con el emprendimiento, con las propuestas y con los clientes, cuando escucho un problema mi mente se va directo a intentarlo resolver, así empieza a ponerse en marcha una maquinaria que no para, no cesa de buscar solucionar el reto de toda las formas que puedo, leo, escribo, investigo, hablo, platico, desayuno, como y ceno el problema hasta que en algún momento explota en una propuesta.
Me veo emocionado resolviendo cada una de las partes, llevando a la empresa a una nueva época, creando materia donde antes no la había, instalando procesos de optimización continua, inspirando y creando mentes distintas a la mía y transformando todo en valor para los demás, para mí, para cuantos forman el proyecto, veo la abundancia y desde ahí es de donde creo, pero luego mando la propuesta o la presento.
Y ahí empiezo al igual que tu mi querido enamorado a sentirme desvalorizado, a dudar de mí, de lo que he creado de la solución, de si valgo o no, lo mismo de estar en un positivo universo de posibilidad me cambio a un modo pesimista, me siento atado como una camisa de fuerza donde ya no puedo moverme a menos que el otro se mueva y acabo triste.
Smartbiz — Lo dijo buda y no me canso de repetírmelo para ver si alguna vez logro entenderlo, la semilla del dolor está en el deseo, pues si logramos aquello que deseamos somos felices, pero solo por un tiempo, pues luego desearemos otra cosa más y cuando no conseguimos lo que queremos, enfrentamos un duelo y entonces llega la tristeza y después con algo de enojo empezamos a lacerarnos y si no nos contenemos nos destruimos por completo y ahí es donde llegamos a la inmovilidad, al infierno.
Enamorado — Exactamente así es, a veces pienso que solo con que encontrara a la persona indicada todo mi dolor terminaría, pero muchas veces lo he conseguido, he pasado la mitad de mi vida acompañado, a veces en relaciones cortas, otras en relaciones largas y ahí me doy cuenta de que no son la solución a mi dolor, este regresa y si no hago nada para espabilarlo empieza como la fruta a entrar en descomposición, a veces lentamente otras de forma acelerada.
Emprendedor — Lo mismo me sucede a mí cuando se materializan los proyectos, cuando se aceptan las propuestas, de repente la realización del sueño, el trabajar por ello no es exactamente como lo pensé, normalmente se crean proyectos pequeños y no el imperio que yo pensé porque la gente no desea aventurarse a recrear su empresa, solo quieren mover una pequeña palanca, hacer un minúsculo cambio.
Smartbiz — La imaginación es el más grande tesoro al que tenemos acceso, es nuestra conexión con el universo, en enamorado se conecta a través del otro con su espíritu, el emprendedor por medio de su creación cree que alcanzará la sublimación, el atleta siente lo mismo cuando se ve ganando la competencia y por momentos todos accedemos al cielo, la forma más pura de esto es el arte pues conecta a cada uno y a todos en conjunción en propio paraíso interior, es por eso que amo ser creador.
Siento lo mismo que usted, mi querido enamorado, mi querido emprendedor, yo también cuando estoy creando siento que estoy descubriendo y revelando grandes misterios, pero después que lo leo, solo encuentro un bosquejo, un intento de llegar, un acercamiento, no exactamente aquello qué deseo describir, no lo que quiero decir, sentir, vivir, hacer.
Siento lo mismo como consultor, yo soy usted, y él soy yo, todos estamos en lo mismo, todos somos humanos y tenemos que lidiar con este monstruo llamado rechazo, que a veces lo llamamos fracaso, otros más lo dirían experimento, ese es el espíritu verdadero.
No existe rechazo, ni fracaso, solo son experimentos, intentos, nada está completamente determinado, cuando estamos en el cielo pensamos que no hay infierno, y cuando estamos en infierno lo mismo olvidamos el cielo de donde hemos venido, ambos son tiempos de un mismo verbo, incluso el éxito después de un tiempo deja un hueco que también se vuelve un hoyo inmenso, pues creemos que no podremos volver a él.
No hay escapatoria, ni salida, esto es la vida, hay que lidiar con ella, armonizarla, apreciar su riqueza, los colores del cielo, tanto los brillos como los claroscuros grises, la única solución está en avanzar, en volverlo a intentar, sabiendo que existen ambas que a la subida, sigue la bajada y después en terreno llano volvemos a agarrar velocidad para volver a volar.
Enamorado — Sé que es así, siempre ha sido así, tarde que temprano, el amor llega a mí o yo a él, o simplemente viene en una forma en la que nunca imaginé, lo importante es estar en el estado de apertura, no perder la fe, ni la esperanza, nunca, tomar fuerza para esta y todas las tristezas que vienen con ellas o sin ellas.
Smartbiz — Y cuidar de ellas mi querido enamorado, siempre sirve recordar este lugar desde donde usted está zarpando y no olvidar que todas las relaciones son personales y tienen más que ver con nosotros que con los otros. Nadie te puede hacer nada, tú eres el que lo hace y lo provoca, nadie te rechaza como tú lo haces, la gente solo dice no gracias, en este momento no es lo que deseo, no te está rechazando, ni haciendo menos, seguramente lo has sentido hoy más de una vez, todos los días cuando ves o te ofrecen algo que no te gusta, o no puedes o tienes para pagar solo respondes, no gracias, no es un rechazo, simplemente no es lo que estoy buscando.
Pocas veces pensamos después en que lo que hemos comprado no sea una solución, no es que usted no pueda ayudar, o no tenga los conocimientos necesarios o no sea bueno en lo que hace o no se valore aquello que usted crea, simplemente las personas no quieren, desean, o tienen los recursos económicos o de entendimiento para acceder a la solución que usted les muestra.
Muchos amamos los laberintos y no la salida, muchos estamos apegados al problema y no a la solución, en algún momento todos hacemos, es parte del proceso, por ello lo que más nos gustan son las obras de tres actos, donde el personaje, el cliente, el enamorado primero lo logra, después no, y después lo vuelve a lograr, o cuando en la sonata o en el rock progresivo dos temas opuestos se combinan en armonía, eso es lo que debemos de buscar en todo momento rimar el dolor, sentarnos a platicar con él, así como cuando prolongamos el placer, podemos también acortar el proceso del dolor, intentar procesarlo bien, para estar nuevos otra vez.
La solución como siempre está en el sol, por más nubes que lo oculten, por más que haya días que puede parecer que no se ve, siempre está detrás, tarde que temprano lo vamos a ver, lo que nunca hay que olvidar es que día a día hay una energía que nos sana, nos cura, nos da vida y nos permite volverlo a intentar, mil veces y más, una vez más.
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