Vivir de tu arte es entrar en conexión, todos queremos estar mejor.
Todos deseamos estar mejor, en el cielo está la conexión, de él venimos y a él vamos, nos tocamos cuando, como hermanos, como gotas de aguas alegres en la fuente, brincamos.
Brincamos alegres como gotas de agua en una fuente, vivimos sonrientes esperando conectar con alguien una vez más, no tenemos planeado partir, ni llegar, estamos solos, solo a la espera de alguien más.
Esperando el avión, esperando la razón, esperando el encuentro, lejos de los otros, cerca, pero dentro, queremos compartir el silencio y los recuerdos.
Estamos enfocados en convertir en letras el silencio, acomodando la soledad interior a lo que nos permite el momento. Hablo en plural, tal vez porque quiero estar también contigo.
Tengo que aprender cada día un poco más a entender el laboratorio de desarrollo de la soledad, sé que no es mala, sé que tengo demasiada, sé que tengo sed de compañía y que he aprendido a curarla día a día.
Hablar contigo me acompaña, sé que hay alguien dentro de mí con quien siempre puedo hablar un poco más, que siempre me tiene algo más que contar, que el salto en la cascada me puede llevar hasta las profundidades.
Y no quiero analizarme, quiero comprender, quiero solucionar de una vez por todas los problemas que me agobian, pero sé que no es así, que ni siquiera llego a tener “problemas”, solo retos, pues solo por levantarme debería estar satisfecho.
Me he despertado con la herida del tobillo palpitando, me pregunto si volveré a poder caminar por decenas de kilómetros, sé que lo puedo hacer, sé que lo haré.
Estoy intentando liberarme de tener que llegar a algo, de tener una trama, de disfrutar simplemente, compartir en palabras los pensamientos que me agradan, hacer música emocional en palabras.
Cada vez que voy a una librería, siento un ruido contenido, me veo como uno más de esa infinita galería de personas que necesitan compartir su memoria, sus historias, sus alegrías y derrotas.
En verdad nada tiene significado, la realidad es una composición dispuesta para que nosotros le pongamos títulos y formas, un espejo en el que reflejamos las historias que componemos en nuestra cabeza.
La soledad no es un problema, sino una condición eterna, que se distrae a momentos con el amor, a veces con la mente, a veces con el corazón, a veces con todo el cuerpo, a veces en una sonrisa, y la permanencia que parece dar la familia.
Exalto el amor con la naturaleza, por su absoluta disposición, porque siempre puede estar presente, amo el mar porque nunca parece callar, porque siento que me habla y tengo que responder con silencio, con música o en mi mente con palabras.
Derribar las murallas es la única solución, levantar el telón de la percepción y palpitar en comunión, esa es la razón por la que el Internet logró cambiar tan profundamente la realidad es una copia artificial de la más profunda verdad que hay en la realidad: la unión.
La cual reside en la música y en el silencio, en el mar y en el viento, en el sonido repetitivo de la cadena de la bicicleta, en la hoja que se mueve grácil y lenta.
Lucho contra la realidad e intento hacerla como yo quiero que sea, creo todos lo hacemos, todos deseamos crear nuestro espacio, que la realidad funcione a cómo deseamos y lo único que podemos hacer es usarla como un material para crear.
Sé y siento que la puerta se va a cerrar, que el aire dejará de soplar, que la generación de palabras terminará por un momento, pues he descargado lo que traigo dentro, esta copla de viento, esta construcción aérea que desaparecerá en cuanto la veas.
Voy descubriendo mi propio género mientras camino mi camino, hay demasiado ruido, hay demasiadas voces que siento que me llaman a repetir sus palabras, tengo demasiados intereses y facetas para comprometerse sólo con una de ellas.
Lo único que todos queremos es comprender, para aligerar el peso del complejo laberinto que traemos dentro, y cómo no tiene solución este juego, es eterno. !Disfrutémoslo¡
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