IRompieron el tablado con el eco de sus tacones y palmas, en un vuelco y revés de guitarra. El Dios Flamenco se despertó atento a los sonidos nacidos de la entraña milenaria, un conjuro, un exorcismo, con su magia negra llena de guirnaldas quedo estremecido y sigo mi cante desde lo más hondo, a lo más hermoso.
Muerto en tu estruendo y palpitando renazco a cada palo, así me traes perdido entre tus ojos lumínicos y danzo contigo hacia las constelaciones mientras la vibrante andaluza taladra con sus tacones mi sensibilidad al extasío y por el golpe continuo vuelo en el sonido.
La pasión según Granada.
Rompieron el tablado con el eco de sus tacones y palmas, en un vuelco y revés de guitarra. Me despierto atento a los sonidos nacidos de la entraña milenaria, un conjuro, un exorcismo.
Dios flamenco, te pido que me purifiques con tu danza de alabanza. Tu magia negra llena de guirnaldas me estremece hasta lo más profundo y lo dejes cantar hondo a lo más hermoso.
Muerto en tu estruendo y palpitando renazco a cada palo, así me traes perdido entre tus ojos lumínicos y danzo contigo hacia las constelaciones la lúcida andaluza que repiquetea con sus tacones hasta el extasío, y por el golpe continuo vuelo en el sonido.
Mis cuerdas vocales se abren con furia cantando este lamento salvaje. Dejo las palabras y me quedo solo con el tañido del tablado con coraje tallando conjuros mágicos, ante la tormenta que se acerca, vuela la furia desbocada. Muevo los brazos en un pase mágico, en un aquelarre ante la luna sangrante.
Penetro mis labios con el tronco de la rosa y los versos se encajan como puñales, la violenta herejía continúa en armonía y entonces en el extasis recuerdo que los límites divinos se cruzan cuando la inspiración se deja desbordar, entonces los ventrículos empiezan a explotar, hasta no poder más.
Lo único que mantiene mi llama es la pasión sagrada, la belleza exagerada, la alegría de la presencia, el coraje de la existencia, la búsqueda infinita de la malvada cómplice sonrisa, con el arte, la armonía, la inspiración y la energía.
La pasión es trascendencia.
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