En la adolescencia entró a mi mente una de las más rebeldes ideas, la de cuestionar la existencia de Dios, de cuestionar la existencia, los valores, las creencias que me habían inculcado y que todos a mi alrededor creían de forma ciega, como la mayoría de las creencias todas ellas habían sido inducidas o heredadas.
Y si Dios no existe, y si no hay bien, ni mal, claro que leía a Nietzsche, y a Sartre, también ahí me adoctrinaron en el existencialismo, en la náusea y en el vacío, creí en no creer, creí en cuestionar, creí en poder descubrir una nueva verdad, y no tenía ni idea de en qué creer, lo único que hice fue un símbolo, una cruz con las puntas redondeadas, la que iba hacia arriba terminaba hacia abajo, la que iba hacia abajo apuntaba arriba, lo mismo hacia derecha e izquierda, todas convergen en el centro, y en él sabía que estaba mi esencia, que era Dios no lo sabía, y no se si ahora lo se, pero sigo con la misma pregunta buscando una respuesta, y creo esta es la base de las creencias, el encontrar nuestras propias respuestas.
La gran mayoría de las personas religiosas que he conocido a lo largo de la vida da una descripción parecida de su deidad y de los valores que la representan, pero si la persona es muy creyente tiene una acepción única de esa divinidad, la sabe y puede describir de una forma individual, las palabras suelen quedar cortas pero el destello de la mirada, la gentil gracia con la que hablan de ella suele ser muy similar, muy profunda y cuando hablan de ella parece un tema sin final, es un misterio del cual se puede hablar y hablar y vale la pena en él indagar.
La religión, dios, la espiritualidad, lo que en realidad deseamos es una búsqueda individual. Las personas más felices que he conocido son las que se embarcan en la búsqueda de su deidad, en descubrir su individualidad, algunos lo hacen buscando entender a los demás, otros nos adentramos en nuestra individualidad, y ahí dentro es que encontramos un reflejo con los demás, en ese reconocimiento dejamos de estar solos, en la comunión profunda con los otros es donde encuentro mi espiritualidad, que persigo tanto ahínco las letras, por que en ellas encuentro respuestas, creó la religión siempre será una búsqueda, y así es perfecta, por que es eterna.
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