Donde se crea el viento
[social_links_para]

por | 10/03/2023 - 3:27 PM | Cambio de vida

Siempre me he preguntado dónde se crea el viento, de dónde nace ese hálito que causa el movimiento y, más allá, de dónde nace la energía. En una ocasión llegué buceando al fondo de un manantial, a un nacimiento de agua: era un torrente de burbujas que salían descontroladas de las raíces de un árbol, y quedé maravillado. Siempre he querido presenciar el momento en que explota un volcán; me encanta ver vídeos de lava descendiendo. En esencia, lo que me fascina es la energía.

Todo cuanto vemos es una confluencia de energía. Según la física estamos hechos de átomos que se mueven a tal velocidad que aparentan ser materia sólida, pero que en realidad solo son partículas, mónadas, átomos compuestos principalmente por espacio vacío que se mueven a una velocidad tan acelerada que se convierten en materia.

Para generar energía lo único que se necesita es movimiento: las dinamos en las centrales termoeléctricas capturando la corriente del agua, los molinos con sus aspas gigantes cortando el viento, el sol ardiendo sobre los paneles solares en los magníficos sembradíos de energía solar…

En nuestro caso, la energía es el ingrediente básico de la vida: si nuestro corazón deja de bombear o nuestros pulmones dejan de generar viento dejamos de existir. Lo mismo pasa con nuestros deseos: si imprimimos movimiento en ellos a través de acciones, se crean y se recrean, manteniéndonos en esa inercia de logros, conquistas, avances y aprendizajes. La madre de la energía es el movimiento, por lo que nuestras recreaciones deben estar motivadas por él, para ir a por aquello que deseamos o necesitamos, y para ello tenemos que movernos solo por el gusto de hacerlo. A eso es a lo que yo llamo recreación, diversión: al placer de generar energía, al igual que el sol que incesantemente implosiona y explosiona, como nuestra mente, como las gigantescas aspas de los molinos, como el agua torrencial de los ríos y cascadas, al igual que nuestro corazón, que late de forma elástica según nuestras emociones, pasiones, movimientos y circunstancias. Somos máquinas de energía, y la única forma de mantenerla es reproduciéndola.

 Las actividades que más nos fascinan siempre acaban generándonos más energía; por ello la recreación debe de estar presente en todas las facetas de la vida: en nuestro trabajo utilizando nuestra mente creativa y práctica al máximo; en nuestra salud a través del movimiento físico, elástico; en el amor que obtenemos de nuestras relaciones; y en el control de la propia energía a través de la atención unipuntual sostenida, pues además de generarla debemos de aprender a dirigirla hacia aquello que nos la recarga, no hacia aquello que nos drena. Por eso, decidir en qué vamos a emplear nuestra energía para poder reproducirla es una decisión crucial.

Somos recreación de energía.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *