Existir es caminar por el jardín de los senderos que se bifurcan
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por | 01/02/2023 - 2:48 PM | Cambio de vida

Es difícil definir la vida. Lo máximo que puedo aproximarme es nombrando sus áreas, que para mí son Salud, Trabajo, Amor y Recreación, que forman el acrónimo STAR por sus iniciales en español; y lo que busco es el «bienSTAR» en cada una de ellas.

Me he dado cuenta de que hay que cuidar la vida de forma integral, pues si descuidas una de estas áreas se puede arruinar todo el sistema. Si, por ejemplo, no cuidas tu salud física todas las demás áreas quedan relegadas y solo luchas por sentirte bien, por sobrevivir. Lo mismo pasa si descuidas la salud emocional: una depresión puede llevarte a dejar de trabajar y desembocar en un problema financiero. Igualmente, descuidar tu economía puede acabar con tu salud física y emocional y, en definitiva, con todo tu bienestar.

Por no tener en cuenta este carácter holístico de la vida he pasado años resolviendo crisis en cada una de sus áreas. Seguramente a ti también te haya pasado: te concentras en trabajar y ganar dinero y descuidas tu salud, o pierdes una gran oportunidad por no haberte preparado para ella. Recuerdo que en una ocasión me salió una buena oferta para trabajar como periodista de viajes y, por no saber inglés, no conseguí el trabajo. En otra ocasión dejé una relación por estar obsesionado con el trabajo. Y muchas veces, durante mi adolescencia, casi acabo con mi vida por divertirme de forma nociva.

Me he dado cuenta de que solo cuidando, en la medida de lo posible, todas las áreas de la vida podemos alcanzar nuestra libertad. Esa es la única forma de tener la vida de sueño que siento que estamos llamados a realizar. Así pues, te invito a buscar el equilibrio en cada una de las áreas de tu vida.

El equilibrio definitivo no existe, sino que este es una práctica continua, como el acróbata que no deja de mover y controlar cada uno de sus músculos para no caer de la cuerda floja. Las mejores empresas controlan mensualmente sus indicadores y van tomando decisiones en base a los resultados. Buscando el equilibrio encontramos el progreso. Vivir es un verbo que ponemos en práctica con cada decisión que tomamos, y si somos conscientes realizamos un ejercicio de libertad que nos puede llevar a lograr nuestros sueños, ser parte de ellos, y presenciarlos con los ojos abiertos. El no hacerlo, nos vuelve prisioneros de la circunstancia.

La mejor forma que tenemos de adivinar el futuro es planearlo. No podemos controlar el futuro, pero sí las decisiones que tomamos. Existir es caminar por el jardín de los senderos que se bifurcan[AA2] . Al igual que las raíces, debemos de crecer hacia donde están nuestros objetivos. Momento a momento podemos expandirnos o ir hacia nuestro destino, tomar otro camino; pero no debemos alejarnos de él, pues morimos. He estado muerto en vida más tiempo del que soy capaz de reconocer. Y creo que nunca lo sabré, porque cuando estoy en ese estado ni siquiera soy consciente de ello. A veces me sucede cuando miro las redes sociales, otras cuando soy presa de una obsesión o de un anuncio publicitario, o las temporadas en que solo estoy sobreviviendo al intentar resolver una crisis en la que me he metido por no cuidar mi equilibrio. Vivir una vida plena es como meditar: es fácil, solo debes de poner atención; pero no sencillo, pues somos seres complejos llenos de energía, ideas, movimientos, emociones y sentimientos. Y solo nosotros podemos conocernos; eso es lo que nos permite ir mejorando en el juego: conocernos a nosotros mismos. La vida no es prueba y error, sino búsqueda y encuentro; se trata de convertir lo que creemos en lo que queremos, de probar nuestras propias teorías, o las que otros más avanzados en el camino nos regalan. Las religiones, la psicología, la filosofía, los autores, los artistas… están todo el tiempo compartiéndonos sus enseñanzas, en nosotros está el escucharlas y probar las que nos parecen más adecuadas. Pero nadie más que nosotros mismos tenemos la solución, y esta no es única; cada vez que avanzamos tenemos que volver a tomar una nueva decisión y, de forma rápida e inconsciente, evaluar los efectos que esa nueva dirección tendrá en todas nuestras áreas. Cuanto más conocimiento tengamos de nosotros mismos, mejores decisiones tomaremos. Tal vez por eso la niñez y la vejez son las etapas de mayor felicidad, pues en la primera todo es nuevo y fascinante, y vivimos en un entorno seguro que nos permite experimentar; y cuando somos ancianos conocemos ya tantas opciones que tenemos una amplia perspectiva para tomar la mejor decisión. A los que estamos en medio de estos dos estados no nos queda más que seguir descubriendo y probando; podemos ser al mismo tiempo niños y viejos. Lo importante es ser consciente, aprender y cuidarse, pues recuerda que todas las áreas de tu vida están interconectadas no sólo entre sí, sino con todo cuanto te rodea. Somos chispazos de energía en un universo en expansión; por ello, lo mejor es seguir esa moción, y nunca parar de intentar estar mejor.

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