Venciendo nuestros miedos.
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por | 30/01/2023 - 1:24 PM | Cambio de vida

A veces, cuando termino un proceso complejo aparece el segundo monstruo de mis miedos, más intenso incluso que el primero. Si el primer monstruo al que me enfrento es el de «no puedes» y luchó contra él para comprobar que sí puedo, el segundo es todavía más sutil y destructor; si lo resumimos en una oración diría: «Sí, has terminado, pero no es lo suficientemente bueno, tienes que rehacerlo».

Viví muchos años bajo el yugo de este bastardo, y hoy vuelve a aparecer, renovado. Acabo de terminar un trabajo en un tiempo récord; es la primera obra de este tipo que escribo: la primera prosa lógica en la que expreso mis pensamientos y sentimientos más íntimos, en la que me enfrento a mi ser y lo analizo, en la que expongo mis ideas de la vida, así como mis logros y fracasos. Y me siento liberado. Pero veo venir al tercer monstruo, hermano del segundo, que me dice que la gente me criticará por mostrarme como soy, que en este mundo hay que aparentar y guardar… Sin embargo, hoy mismo, cuando escribía honestamente que quiero descubrir lo que quiero hacer junto al lector como compañero, me sentí tranquilo y me dije: «así debe ser, eso es lo que soy: un amigo que desea comprender y ayudar a los demás a tener una mejor vida, a cambiar, a mejorar». Me sentí liberado, como cuando estoy sumido en mi conciencia creativa, y con la conciencia tranquila al hablar desde el corazón. En esos momentos dejó desarmado a este monstruo perfeccionista, y el antídoto creo que es la humildad y la honestidad, tanto conmigo mismo como con los demás.

Siempre he sabido que la transparencia es la luz más profunda y la que más lejos llega. Por ello, volveré a liberar el diamante que he pulido en mi tercer ojo y dejaré que él me guíe a través del siguiente proceso, que es revisar, editar y arreglar la primera versión de mi libro para publicarla. Me siento cansado, temeroso, aterrorizado, herido, vulnerable…; es decir, humano. Y es triste que me sienta solo en este terreno, pero tal vez es porque lo estoy, porque tal vez todos lo estamos, y al escribir esto estoy abriendo una herida a la que quizás tú también te hayas enfrentado. El cambio duele, y hay que echar mano del coraje, atreverse a pesar del miedo, y seguir adelante; por lo pronto hacia la siguiente parte del proceso, para ir reconociendo, descubriendo y debilitando al perfeccionista, al monstruo, al detractor, al saboteador que tenemos dentro de nosotros. «Maldito, me duele ver que no has desaparecido, y dicen que nunca lo harás, que tengo que aprender a vivir contigo, pero yo deseo extirparte. Sé que existes para hacerme mejorar, que pretendes protegerme del sufrimiento; pero, si te hago caso y no actúo por miedo, sería el peor fracaso. Las cosas más grandiosas que he hecho siempre han estado precedidas por el miedo; me han costado cientos de horas de esfuerzo —como este proyecto que estoy llevando a cabo en estos momentos—; me han reventado la nariz con sus golpes, me han subido la frecuencia cardiaca hasta casi el infarto… pero heme aquí otra vez, andando y buscando debilitarte con mi palabra, mi mejor arma, mi inteligencia, mi musa y mi poesía. Voy a vencerte una vez más, voy a volverte pequeño, como los miles de monstruos que vencí en mi infancia. Te vas junto con los vicios, los malos hábitos, los malos amigos a los que dejé atrás, ya no te permito entrar. Te veo, te siento, te admiro, pero ya no juego contigo. Me gustaría pensar que es la última vez que te voy a vencer; sin embargo, has demostrado, al igual que yo, levantarte de las cenizas una y otra vez. Pero, igualmente, mil veces te derrotaré porque, al igual que tú, soy fénix, y también soy un Ícaro que bebe del sol. Inundó mi pecho de amor, de sensibilidad, de fuerza y pasión, y te derribó una vez más con mis palabras. Ahora, con voz cortés, te pido que te vayas para no volver, y si vuelves tal vez te saludaré, pero lo más seguro es que corra hacia ti para vencerte una vez más y volver a atravesar con mis manos la pantalla y mostrarme como soy, para convertirme en radiación a través del micrófono y derribar a tus compañeros, que viven en la cabeza de mis amigos».

Si tú también tienes a este enemigo maldito dentro de ti, te invito a destruirlo, o al menos a soplarle con tu hálito más fuerte para hacerlo desaparecer. En realidad, el miedo es una creación nuestra y, como todo lo que creamos, nosotros podemos hacerlo desaparecer. Somos seres de cambio, de mejora; cuantos más seamos, más fuertes seremos. Nos reconoceremos al desnudarnos, como otro guerrero, como otro humano, luchando por ser mejor que aquel que se despertó.

Soy Edgardo Montero; era silencio, ahora soy estruendo; era miedo, ahora soy cambio. Soy mejora continua, aprendizaje, disrupción salvaje; soy el que era y ya no es, y ahora vuelvo a ser nuevamente, otra vez, alguien nuevo que te invita a renacer una y mil veces, hasta llegar al final del espejo y ser, al mismo tiempo, luz y refracción.

 

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