Soy Edgardo Montero y no me callo.
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por | 25/01/2023 - 1:57 PM | Cambio de vida

Soy Edgardo Montero y llevo mucho tiempo guardado, con miedo a ser escuchado. 

En primaria mis maestros me prohibían hablar, y después de muchos años lo lograron, apagaron mi voz y yo quedé traumatizado por hacerles caso. Me he refugiado en estos ejercicios literarios, escribiendo para liberarme pero sin hacer público lo escrito. 

En respuesta a todo esto lo que he hecho es actuar con rebeldía. Aprendí que el camino que mis maestros me proponían no era lo que yo quería. Porque no era el mío, porque era el que todos recorrían. Y yo soy único, soy expresivo, soy una bomba en constante detonación; y así son mis escritos: explosivos. Irrumpo con mi voz hasta en mí mismo para cuestionarme todo cuanto veo, siento y vivo; porque sé, porque lo he visto, sentido y vivido, que hay mucho más allá de cuanto me han hecho creer. Mis pasos siempre han logrado llegar más lejos de lo que había imaginado. Así, deseo que mis letras sean libres, y utilizaré la voz para hacer que vivan, para convertirlas en sonido y lleguen a otros oídos. 

Necesito liberarme, y tal vez tú también sientas lo mismo. Estoy insatisfecho con lo que me han ofrecido. El menú es muy pobre, solo hay un par de satisfacciones, como ir al cine y de compras los sábados y domingos, y el resto de la semana hipotecar nuestra vida a cambio de unas monedas. Es el drama del consumo de la vida cotidiana. Mi lucha con la escritura ha ampliado mi conciencia; por eso a veces no siento la necesidad de liberarlas, pues en mi vida ya han hecho su papel. 

Gracias a que me he cuestionado mis propias creencias he descubierto muchas cosas. La historia del pensamiento está constituida de eso: dudas que aparecen y esperan respuesta. Escribir es buscar uno mismo las respuestas; escuchar y leer es participar en el descubrimiento como un testigo cercano, recorrer el camino junto al pensador o el escritor. Para descubrir nuestro destino tenemos que lanzarnos a nuestro interior y colocar los explosivos: las preguntas que cuestionarán o arrasarán nuestras creencias y nos revolucionarán la cabeza, nos harán salir del encierro llevándonos más lejos. Por eso escribo, por eso pienso, porque no puedo dejar de cuestionar, ni de hablar, ni de expresar lo que siento. Estuve mucho tiempo callado, pero ya no lo voy a estar más. Te invito a gritar conmigo, a convertirnos en una sonora bomba de liberación, a partirnos el corazón trabajado en nuestro interior para lograr que ese manantial se convierta en letra, voz, gestos, música, arte, creación, improvisación, sonrisas, palabras, besos, caricias enamoradas…, en todas esas acciones que nos desdoblan de nosotros mismos, que son expresión y nos llevan más allá del «soy». Actos de amor. En realidad, ese es el gran mensaje. Expresándome dejó por un momento de ser, me desdoblo hacia los otros y estos, al recibirlo, dejan también por unos instantes de ser; ya no somos emisor y receptor, sino una nueva entidad: interpretación, introspección de mí, de ti, de él. Construcciones intelectuales y emocionales propagándose y materializándose aquí y allá. Se desconoce el origen inmediato de nuestras acciones y decisiones, pues está fundamentado en estas miles de interacciones neuroemocionales. Soy Edgardo Montero y no me callo. Cambio.

 

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