El bote en el que me encuentro mirando el cielo está suspendido en el Mediterráneo, la bóveda celeste es una animación intermitente de tintineos resonando en mi cerebro,; para mí soy me siento el centro del universo, me veo desde arriba hacia abajo me veo las alturas, ahí está Orión,. hace tiempo pensé que la mejor forma de comprobar la saber si hay vida en otros planetas, era que podía pensar en un ser como yo en otra tierra, y él en mí, y nos comunicamos comunicarnos por este medio que es la telepatía, que es el medio que precede a la telefonía y a las misivas,. recuerdo también que dicen los budistas creen que hay miles, quizás millones de dimensiones, planetarias y existencias, las pasadas o siguientes futuras vidas son continuadas se suceden como corrientes del agua, pues el alma no existe como una entidad básica, es una energía que pasando de envase a envase, más parecida al fluir del río,. el eco es tal vez otra existencia, o sólo su reflejo, como estas las estrellas que observó esta noche, un segundo de mi existencia, una millonésima parte de la historia de la tierra, tal vez igual es una micra de mi fluir incesante de vidas, no lo sé, sólo existo ahora en el reflejo,. de hecho, lo que tú lees o escuchas es eso, un reflejo, o ni siquiera eso, sino una reflexión, el reflejo de una acción, así como veo ver a alguien habitando Orión, y sintiendo por mí el mismo amor que siento yo.
Ha terminado el viaje, ya no estoy ya en el Mediterráneo,. he llegado a mi casa, a la computadora y el cuarto desde donde estoy renaciendo una vez más, como lo que quiero ser, trabajando en el teclado iluminado, que me va guiando con sus luces sobre la narración, sobre mi pasado, mi futuro, mi presente y sobre la dirección que debo tomar,. el espejo donde me observo cada mañana, la pantalla frente a la cual han empezado a nacer mis canas, y desde la cual muto de piel, de creencias, de trabajo, de sueños, desde donde planeo mis viajes, mis trayectos, y a donde regresó, desde dónde encontrar conexión, conmigo mismo, con mis yos pasados yo, con lo que viví, con el que fui hace millones, o decenas de años, mi «pitecántropos» Edgardo, el niño travieso que grita extasiado, el mismo que versos hoy frente al micrófono sus estados, el que le da la vuelta a México, el que le doy la vuelta al mundo, el que circunnavegó por mis sentimientos creando mi propia mitología buscando comprensión, por necesidad, por buscar intentar resolver esta angustia existencial, esta necesidad de sentido, de responder el «quién soy», esta es la gran pregunta detrás de mis reflexión.
La primera respuesta que se ha dado a este Kohan, (—una pregunta, un misterio sin resolver que se le plantea al alumno zen para provocar en sí su despertar)— es «No sé».
La segunda son estos millones de letras que se desmembrar en letras palabras y voces, tanto en la pantalla como en mi cabeza,, a las cuales que solo debo dejar ir,. para lo cual ello no sigo la sencilla regla, de solo verlo como un pensamiento, una ilusión del cerebro y dejarlas ir, sino que las persigo un buen rato, como siempre hace la mente, para comprenderlas antes de dejarlas ir, tal vez por la necesidad de alargar el momento, de volver a masticarlo para comprenderlo, de sorber el hueso buscando desprender un poco de sabor antes de tirar el resto al armario de lo que ya no recuerdo, y al mismo tiempo para lograr poder olvidarlo, para lograr dejarlo, para que tenga significado.
La tercera respuesta, la más práctica que he encontrado, está en un nivel pragmático, y es muy simple: yo decido el sentido de quién soy, yo lo decido, simplemente resolviendo mi presente,. De esa manera respondo ella pregunta de quién soy, de dónde vengo, adónde voy, tomando la sencilla decisión simple de lo que voy a hacer en este instante, hoy.
Entonces concentrando en esto: Si aún estas tres respuestas, respondo contestó a la pregunta inicial, que me planteé en el avión que iba a Estambul al inicio del viaje,: ¿Quién soy?, ¿Quién seré?,. Por el momento sé que soy un escritor, pues he escrito varios libros, que son un desorden, como yo, que van de la poesía, a la épica, pasando por el periodismo, hoy por la autobiografía épica de mí mismo,. «la suma de lo que he escrito», he ahí la respuesta a la pregunta que me haría después, extensión de la de «¿quién soy?», «¿cuál es mi estilo?»,. yo fui comprendiendo mientras lo iba practicando, y, por el momento, por esta obra, este es el estilo que expresó,: una mezcla claro está de mi pasado,. Somos siempre una evolución, un siguiente paso, un resultado, como cuando dicen “«¿quieres ver tu futuro?, pues mira en tu presente,; ¿quieres ver tu presente?, pues mira en tu pasado”». Y, viendo teniendo esto en cuenta, digo lo que quiero ser y soy: un escritor, un oficio, una enfermedad, un don, o un simple método que elijo para poder realizarse o ser quien soy,; y no tengo resuelto quién seré, lo iré decidiendo mientras lo soy.
La pregunta que más me ha inquietado últimamente, durante la pandemia, es «¿de qué viviré?, ¿con que generará dinero?»,. y aunque quisiera Pero, por mi forma de ser, tampoco existe respuesta por mi forma de ser,; por mi vagancia, por mi divergencia, por mi espíritu renacentista, la respuesta es también es “«no sé”»,. Siempre lo he ido descifrando a lo largo de mi vida, desde cuando vendía dulces de niño, afuera de la casa de cultura de mi barrio, hasta ahora que estoy escribiendo, hablando, haciendo grabando audiolibros y podcasts. Sigo siendo ese niño afuera de la casa de cultura buscando intentando vivir de ella la cultura,; y, es extraño, a esa casa de cultura no nunca entré, porque no había ninguna clase sobre el arte que me gustaba interesara,: no era la había clases de pintura, no era la música, no había clases ni de escritura, (como tampoco había de dj DJ, cuando, en mi temprana adolescencia allá por los noventa, las busqué),. como hoy tampoco hoy encuentro mi lugar, lo único que es permanente en mí es que me gusta cambiar, experimentar, vivir, escribir y recordar, y he llevado la angustia existencial que tengo la he mezclado con lo laboral,. (me lo habían dicho mil veces, pero ahora lo veo claro): mi vida es y ha sido increíble, estoy con ella, solo que no sé a qué dedicarse,; y ni siquiera eso, porque tampoco solo no sé cómo generar dinero,; ni eso, pues bueno, en realidad sí sé cómo generar dinero, pero quiero resolverlo como si fuera un enigma, como las personas que descubrieron su profesión desde pequeños y se han vuelto convertido en licenciados, maestros, doctores en su materia, o los que, con la práctica, como los hombres de negocios, han ido amasando una fortuna buscando siempre conseguir dinero, con su meta de conseguir dinero es bien clara, —por ello logran obtener la meta lo consiguen—,. pero yo, que ni siquiera sé lo que busco, a veces encuentro dinero, a veces satisfacción, a veces nada, lo único asegurado seguro es la experiencia de esa búsqueda,; y esa, para mí, es la experiencia más sagrada,. si la vida es un misterio, elijo buscar resolverlo,. pero no debo olvidar que, como misterio que es, no tiene solución lógica, sino sólo teológica, filosófica, poética,; es decir, referida a tiene relación con dios, al pensamiento con las creencias y con la belleza, más que con la lógica. Y, en parte, me duele en algo escribirlo, por qué es como un fracaso el hecho de no encontrarlo es como un fracaso, pero a la vez no es fracaso, porque lo estoy intentando, y lo estoy buscando, y algún día voy a encontrarlo. la verdad Quizás ya lo he encontrado,: tengo llevó varias décadas viviendo, sobreviviendo, logrando hacer haciendo lo que quiero sin definirse por completo, pues esa es la respuesta,: «lo irás viendo», haciendo camino al andar, como lo estoy haciendo en este momento al escribir sobre lo que soy y lo que será.
La otra gran pregunta que me hacía en ese avión, era sobre la migración, sobre si migrar mudarme a otro lado país en búsqueda busca de una nueva vida, en una nueva sociedad, allá más cerca de donde sale el sol, en oriente, en nueva Zelanda, Australia o Japón,. la respuesta es que, en este momento del mundo donde las fronteras del mundo están cerradas, donde la gente está paralizada, donde nos vemos con miedo unos a los otros y no sabemos si salir o no del encierro, es imposible pensarlo, decidirlo, hacerlo,. igual serás una pregunta para otro tiempo,: la decisión la pateó esa decisión como una lata en la calle, como una piedra que buscaré patear otra vez más adelante, y ya que cuando la vea le daré dirección. Lo que sí sé, es que viajaré, que tanto aquí como allá ya sea a un sitio o a otro, porque tengo una necesidad imperiosa de vagar, de conocer más, de comprender, ver y ser, en otras latitudes,; tengo el cáncer de visitar trópicos, y paralelos, para encontrarme, para vivirme, para fugarme, para dejar de existir como lo hago aquí, para comprender la verdadera naturaleza extensa de la existencia, no la que me define al estar haciendo lo mismo,. la verdad es que la mayoría de las preguntas de la vida, no tienen respuesta, son decisiones, se elige entre incógnitas, se elige a veces con la razón, a veces con la intuición, a veces con el corazón,; a veces duelen los resultados,. felicidad o tristeza, esos son los únicos posibles resultados, y no son ni negros, ni blancos, sino una amplia gama de grises, nada solidos, pues lo que alguna vez es ha sido negro se va volviendo blanco, aquello que nos ha entristecido nos enseña algo para ser feliz, —como la tragedia de quebrar una empresa—, o aquello que considerábamos felicidad, al final acabó siéndonos acaba produciendo tristeza, —como las borracheras, las drogas, o las deudas—. No hay respuesta.
Y recuerdo con mucha alegría, la vez que, después de meditar 12 durante doce horas al día en un retiro zen, descubrí por primera vez que podía era posible no sentir dolor porque la vida no tenía tuviese significado,; y mi maestro Zen, también con una gran sonrisa por mi hallazgo, me dijo con su anciana y amorosa voz japonesa: y vieja “«no hay nada de malo en que la vida no tenga significado”»,. al poco tiempo después del hallazgo, descubrí que, para mí, la solución a esa inquietud era: “«por ello tú tienes que dárselo”», y al parecer eso estoy haciendo al escribirlo y recordarlo,. pero tal vez esto también es sea distorsionar el hallazgo, pues la vida quizás no tiene significado, no hay que estarlo buscando buscarlo, solo hay que ser, regresar al presente y ser… pero Sin embargo, yo no puedo, o no quiero, entenderlo así,. quiero comprender, por qué mi mente así es como es, y porque disfruto hacerlo escribiendo y reflexionando sobre la existencia, y por qué esta es la única forma en la que encuentro solución alivio a la angustia que me está corroyendo. creo que espantó Es como si espantara a la muerte con el teclado, con el sonido de mis dedos golpeando el destino, como creándose creará música hacia el infinito, creando mi dios,. creando Crear, ese es mi don más preciado, mi verbo sagrado, en el que más encuentro significado significado encuentro,. y a la vez, también Al igual que en el ser, en el experimentar, en utilizar cuanto tengo todos mis recursos en un reto, como lo es este, el es estar buscando sentido y conexión entre el yo, el que fui, el que soy y la constelación de Orión, en viajar externa e internamente a medio oriente, para descubrir el significado del medio,o como en viajar a Egipto para conocer mi estilo, para ir a decidir en un horizonte más amplio el futuro de mi mente, mis acciones, mi amor y mis pasos.
La otra pregunta cuestión, relacionada también con el hecho de crear, me duele decir, pensarla, o escribirla, y no quiero decidirme, pues es tomar una decisión al respecto porque no tendría marcha atrás, al parecer la única en verdad, y es la de ser papá,. Es una decisión de un solo sentido, pues una vez que el hijo nace, no hay marcha atrás. la verdad es que no estoy listo preparado, ¿Quién puede estarlo para eso?, la vida en la tierra demuestra que la existencia tiene como meta la reproducción, está en el ADN de la tierra, su ADN y en todos los ADN de los seres vivos de los planetas, está enterrado en mi historia y. Cuando decidí casarme, conscientemente decidí abrirme a la posibilidad de dejar a mi amada decidir elegir el momento. no sé cuándo será mejor, seguro no hay tiempo, es una decisión, lo único que descubrí sé es que no voy a dejar de ser quien soy, que si quiero ser vago y escritor, mi hijo tendrá una mochila y ya veré cómo hacer para escribir mientras duerma, juegue, estudie o viva,. Lo que le voy a enseñar es la libertad, como me lo enseñó mi mamá, y cómo la practico haciendo estos ejercicios. quizás sólo escribo por esta necesidad de libertad, por que no he conocido experiencia más libre que está, la de crear,. y pues un hij@ es posibilidad, se que un hijo es la creación más grande que se puede crear hacer, pues es concatenar el pasado con el futuro, atestiguar un poco de lo que fueron las vidas pasadas o serán las futuras.
El cielo está lleno de estrellas. Dicen que el universo también está en expansión,… las estrellas que ví, y que veo en este universo están creando, recreándose, implosionando o explotando, como las ideas en mi cerebro, como esto que escribo solo para sentir que celebró, que encuentro, —o que buscar respuestas intentó encontrar— respuestas,. la vida es un misterio, y así es lo mejor es que sea así,. si se sabe el resultado no vale la pena el juego,; si se conoce el hallazgo, este deja de serlo,. Lo que es permanente es la búsqueda, navegar por los misterios intentando resolverlos, lo que en la vida a esto le llamamos estar existiendo«existir», y lo que hacemos aun cuando no pensemos en ello. cada paso es un avance en una decisión, en un camino, en una apuesta, en un intento de solución,. pero lo único garantizado, mientras hay vida, es la experiencia, y aun cuando esta acabe, seguro iniciarán que empezará otra gran experiencia, aquella que es constituye el misterio más grande de este planeta, para la cual sólo la religión tiene respuesta, y su cuya base es una son las creencias,: los hijos de abraham, o los dioses hinduistas, o la práctica budista yo los millones de creencias anímicas, biológicas, y naturales, tanto personales como colectivas. en Egipto la letra se escribía en las tumbas buscaba darle para indicar al los faraones la dirección de a donde ir después de morirá tomar en el más allá,; en los templos se narraba también el paso de lo que se hacía y lo que seguía allá hacia el reino de los muertos,. Lo que persiste es la historia que somos y la que seremos. La obra El legado más grande que queda significativo de Troya es el mito, la historia, el recuerdo,; el caballo en el que vamos cabalgamos está lleno de todas estas las posibilidades que somos, que tenemos de ser,. al nacer e ir decidiendo vamos pariendo distintas versiones de nosotros mismos que van desperdigados en la conquista de una meta,; somos miles de opciones puestas en marcha hacia la consecución de una metas, conquistas, muertes, guerras,… siempre hay obstáculos cuando se va buscando algo, y nuestras decisiones son las que nos van llevando por uno u otro camino,; y estas nacen del estado en el que estamos, por ello el elemento más importante es el ánimo, el canto que se trae dentro mientras se va andando,: eso es lo que determina en verdad realidad el resultado, pues no importa el camino, sino el sentido que le da el individuo,. las existencias no son tan diversas, todos estamos buscando nuestra realización, en alguna cosa algún lugar externo o internado, o en ambos,; interior y exterior conviven mientras se existe, son lo mismo,. así adentrándome el medio inter oriente, descubrí he descubierto que la solución es la experiencia de búsqueda, que mi ánimo determina lo que hago, que lo que recuerdo es una elección, que amo ser, viajar, pensar, escribir e interpretar, que mi estilo está en definición esta, que buscaré dinero sin descuidar buscarme mis pasiones y mi búsqueda interior, vivirme, experimentarme, que tengo una larga vida por delante, —dios quiera,— con mi hermosa amada, amante, pareja, amiga, compañera,. haces que mi sonrisa sea más duradera, más viva, no sabes cuánto con tu ser me enseñas,. somos diferentes y ahí está radica nuestra fuerza,. Ha sido increíble viajar contigo estos años de camino, y espero que los que sigan sean igual o más felices que los que hemos vivido.
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