Un libro de recuerdos
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por | 02/01/2023 - 1:49 PM | Cambio de vida

Si quisiera revivir mis recuerdos más intensos, y contarte lo que he hecho, creo que empezaré contándote que fui un niño vago y travieso,. uno de mis primeros recuerdos en que me sentí libre fue cuando pedaleaba en bicicleta muchas cuadras durante largas distancias, hasta donde mi mente me dejó, estacionado la bicicleta y ver el atardecer, como lo he hecho décadas en la Baja California, en el camino de Santiago, en mi luna de miel en Italia, en la República Checa, Colombia, Japón, Corea y Nueva Zelanda. 

Recuerdo decenas de viajes también por carretera con mis padres, casi todos ellos a Veracruz, tanto en camión autobús como en automóvil,. era como la nuestra ruta clásica,: el exterior empezaba en puebla, se extendía hacia el estado de Veracruz —pasando por la casa de mi tía en Xalapa—, y de ahí continuaba hacia el puerto de Veracruz, luego Catemaco, y el mundo parecía que acababa en el Yucatán. 

Sin embargo, cuando en mi adolescencia conocí empecé a leer a Jack Kerouac, me di cuenta de que había otra forma de viajar, de ir en aventón haciendo autostop, más allá, y así se me fue pasé  la adolescencia muchos años viajando, la mayoría del tiempo solo con mi dedo y mi mochila, por los lugares que conocía y desconocía, tanto conocidos como desconocidos. ahí En esa época me di cuenta de que el viaje es lo que vale la pena por sí mismo la pena. Conocí la sinceridad absoluta de la gente en la carretera y me impregné de ella, la bondad de las personas cuando te ven en problemas, y aprendí que sólo vivir vale la pena. 

Mi viaje más enigmático fue en solitario fue a la costa michoacana, recuerdo, redescubrirse en el dedo de dios cuando me redescubrí como un poeta vago de la épica,. pero la historia de este escritor inició comenzó a los diez años, cuando leía, leía y leía libros sobre otros lugares del mundo,: devoraba sus letras y sus imágenes con mi fantasía, mi mente me decía a mí mismo que algún día iría a visitarlos; y hoy sigo pensando que lo haré,. me faltan tantos lugares por conocer,… pero cada año agregó más a la lista. 

Recuerdo, también de esta época, los viajes con mis amigos motivados por la búsqueda de experiencias espirituales,. Hicimos más de siete viajes salvajes al desierto de Real de Catorce, otros varios para limpiar nuestra alma en la sierra de Huautla, otros para conocer la vida hippie de la playa en Zipolite, nuestros encierros en la casa de un amigo en Michoacán, y cientos de aventuras ende la vida loca de la universidad autónoma de la ciudad de México, universitaria de la ciudad de México. y en las noches locas en las que caminábamos en un viaje toda la noche por la zona rosa, el paseo de la reforma, la colonia condesa y la Roma,; recuerdo estar en la glorieta de la Cibeles tirado a las 3 de la mañana, tirado en el suelo viendo mirando el cielo, o cantando en el parque México, pidiendo dinero en los camiones autobuses cantando mientras cantaba canciones de pink floyd y bob dylan,… el viaje es una actitud en la vida. 

Las decenas de noches de extravío en el infierno en la colonia Roma, en la casa que el ángel de la inspiración de mi adolescencia fundara, el infierno, cuyo espíritu sobrevivió por casi una década década, y cientos, de historias de otro planeta que ocurrieron en esa cápsula de excesos., hasta que tuvo que morir aquél que fui para renacer. 

El renacido volvió a regresar al camino, ahora en la forma de trailero conductor,. con diversos coches he recorrido como pocos México como pocos,. recuerdo los viajes anuales de un mes desde la ciudad de México a Tijuana y, de ahí, a los Cabos, para finalmente regresar a México,. después, lo mismo por toda la península del Yucatán, y al otro año siguiente el viaje hacia el norte hasta llegar al oasis de cuatro ciénagas, viajes de dos a tres mil kilómetros en carretera. 

Además de una docena de diferentes viajes a las cercanías de México, hacia los cuatro vientos, hacia el sur, la magnífica ciudad de Oaxaca y sus decenas de pueblos, y sus costas naturales desde Huatulco hasta Chacahua, también hacia el otro lado, la mejor ruta hacia Michoacán y sus enigmáticos pueblos mágicos, hacia Tepoztlán, Cuernavaca, Taxco, Veracruz e Ixtapa, y pues la clásica ruta hacia el norte siguiendo Querétaro, y San Luis hasta llegar a Mazatlán.

Los nombres de los destinos contienen un significado diferente para cada persona que lo ha vivido, y a veces me pregunto si valdrá la pena escribir tanta memoria,. para mí será revivir mi existencia, pero para los demás no sé si valga valdrá la pena,. si logro crear y recrear una historia intensa en cada una de ellas, estoy seguro de que transmitirá algo de la belleza,; puedo inspirarme en mis memorias, y sacar de ahí sacar uno o varios personajes. 

Lo cual Esto no me es ajeno, pues a lo largo de mi vida he pasado de ser un niño travieso, a un conflictuado geek encerrado en las computadoras conflictivo adicto al ordenador, luego a un adolescente vago al que le encantaba aplanar caminar por la ciudad y viajar de aventón autostop hacia todos lados, después vago a través de un adicto a las sustancias que viajaba por todo México y por los recovecos de su mente hasta rozar la locura,… y tuvo que morir así como era, para luego poder renacer con nueva fuerza, dejó por completo la alquimia psicodélica y se refugió en una cloaca de vidas destrozadas, para poder volver a renacer como el trailero conductor, o como periodista de viajes, y para después alzar más lejos el vuelo, cambiar por completo su cuerpo y volverse convertirse en un triatleta y reconocer México otra vez, ahora a través de competencias competiciones y carreras,; cambiar su mente creativa y volcarla enfocarse en la creación de empresas, y con el dinero que sacó de ellas obtenido extender sus alas e irse a vagar por Asia como un mochilero con algo de dinero, y de ahí hacia el mundo entero, ir y venir de conocer el cielo, a revolcar su mente en la creación de empresas, ser un viajero por el mundo solitario, y luego casarse y conocer el mundo, ahora sí, el mundo acompañado, y las alas se fueron extendiendo en un viaje mucho más largo,. todos estos personajes soy y he sido, y hoy encarno otro distinto que se está reconociendo y transformando en el camino proceso. 

Si me vuelvo hago una colección biográfica de memorias, pienso que solo estoy en me sirven a mí, en un como recuerdos,. Pero si los vuelvo convertir los recuerdos en cuentos, o en una colección de historias encarnadas por las personas que he sido, creo que hay puedo escribir un nuevo libro, más allá del «confieso que he vivido», de sólo contar en un café un montón de historias, y, por qué no, de personajes. 

Los escenarios hasta antes de casarme estaban dominados por México dominaba todos los escenarios, pero, después de encontrar a mi compañera de viaje, el mundo se me ha abierto por delante. así, la historia de este amor que puede iniciar por empezó en corea, se extendió luego a la romántica y deliciosa Italia, más tarde a mi tierra de refugio y descubrimiento, Japón,; de ahí siguió discurrió por historias de música electrónica en el ultra Music Festival en Miami, el EDC Electric Daisy Carnaval en las vegas, y terminando con tres tomorrowlander, dos en vivo y uno más en plena pandemia. 

Nuestra travesía Continuó la travesía hacia el oriente en  un año nuevo en Japón, Kuala Lumpur y Singapur, después varios viajes a España, con mi madre y mi suegra, visitando los pueblos blancos, Sevilla y granada, otros años nuevos en Australia, Costa Rica y  Nueva Zelanda,… y ahí empezaron las cosas a pararse, pues el mundo empezó a cerrarse con la pandemia. 

Todos hemos perdido algo,. Yo perdí la inercia de andar viajar por el planeta, y volví a tomar fuerza ahora estoy volviendo a coger fuerza retomando la carretera, pero el mundo se está abriendo y voy por él. el camino ahora sigue hacia Turquía, Jordania y Egipto, y sé que seguirá más allá, el tiempo lo dirá,. y los días que no esté en el camino viaje puedo empezar a recordar lo mucho que he vivido en escribiendo sobre mí o sobre un personaje distinto,; esto es apenas el primer boceto de aquello que será un libro de recuerdos.

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