El final de una relación amorosa puede llegar a ser una de las experiencias más dolorosas que podemos atravesar, pues el ser rechazado por alguien que amamos o rechazar a alguien que nos ama es una de las situaciones más complicadas que podemos experimentar. En mi caso, las decepciones amorosas son, sin lugar a duda, de los dolores más grandes que he vivido, y también provocado. Debido a tener esa idea del amor romántico, amando los sueños y el sufrimiento más que la realidad, tuve experiencias bastante complicadas. Después de muchas horas de terapia descubrí que me gustaban las mujeres a las que yo no les atraía porque en el fondo sentía que mi madre no me quería, por lo que mi interpretación del amor era el rechazo, y buscaba relaciones en las que me sintiese rechazado. Por ello, fue para mí un gran logro buscar parejas que genuinamente me apreciaran. Para cambiar de tipo de mujer tuve que cambiar yo. Pero eso ocurrió tras muchos rechazos y amores románticos, tanto de mujeres con las que no tuve nada, como con mujeres con las que tuve trato un tiempo y luego me abandonaron; en este último caso se agudizaban aún más todas mis heridas e inseguridades, pues cuando me rechazaban me obsesionaba con ellas. El darme cuenta de este patrón fue lo que me llevó a darle cabida a la idea de que si nuestras relaciones no funcionan puede ser porque en el fondo somos nosotros quienes las buscamos así, o inconscientemente hacemos algo para que acaben. Muchas veces cambiamos de relación, pero el problema persiste; por ello, mi mejor consejo para terminar una relación es buscar ayuda profesional, porque seguramente nos duela, o nos va a doler, lastimaremos o vamos a lastimar. Si hubiera ido a un terapeuta a los quince años y me hubiera ayudado a descubrir que mi madre en realidad sí me quería tal vez me hubiera ahorrado muchos años de sufrimiento. La ayuda psicológica debería ser un bien de primera necesidad, pero dado que no es así, mi mejor consejo es que, si quieres terminar una relación, pidas ayuda, a ser posible a un psicólogo o terapeuta, pues el tema es complejo. Yo he oído hablar y he practicado decenas de técnicas, desde hacer brujería hasta, lo más sensato, hacer una lista de lo bueno y lo malo de la relación y ver si tiene futuro. Ese consejo me lo dio un terapeuta, y con él fui analizando uno a uno todos los postulados de la lista, y así descubrí muchas cosas, principalmente de mí, entre ellas los traumas y creencias erróneas que debía de trabajar para poder tener una relación. Me he acostumbrado a pensar primero que el problema está en mí, pues el que no está conforme soy yo, y por eso soy yo quien debo de resolverlos. A esto le llamo «autonomía emocional», y es tomar la responsabilidad de lo que sentimos; al final la relación más larga y significativa que tenemos en esta vida es con nosotros mismos, y de nosotros depende intentar estar bien o caer en la rueda del victimismo. Este programa también podría llamarse «Aprende a vivir contigo mismo», pues la única finalidad de cuanto has escuchado y leído es que tu relación principal, la que tienes contigo mismo, vaya por buen camino, y que puedas hacer un alto en el camino para decidir qué es lo que quieres en tu vida.
Siendo congruente con lo anterior, sólo te diré que para este tema el sistema «QUIERO» consiste en buscar ayuda profesional para descifrar lo que quieres, que lo hagas único, investigues e imagines cómo hacerlo, veas los resultados y vayas optimizándolos.
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