Cambiar tu forma de trabajar
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por | 29/09/2022 - 9:07 PM | Cambio de vida, Trabajo y empresa

Antes de buscar un nuevo trabajo lo primero que deberíamos hacer es analizar lo que está bien de nuestro trabajo actual, tanto lo que nos gusta hacer como las habilidades que desarrollamos en él.

Un buen método para saber qué es aquello que nos gusta de nuestro trabajo actual es dividirlo en actividades. Puedes hacer este ejercicio de dos maneras: o mediante el recuerdo o mientras lo experimentas. En el primer caso tienes que hacer una lista de todas las tareas que realizas durante el día o la semana y evaluarlas. En el segundo harás una bitácora de las actividades que vas realizando para ir calificando cada una de ellas.

Lo primero que pondrás son los trabajos o roles que desempeñas, luego el valor que tiene la actividad para tu trabajo, a continuación debes calificar la satisfacción que te produce, después es bueno analizar con quién realizas la actividad, pues muchas veces te darás cuenta de que lo que disfrutas es la compañía, y por último si esta actividad te proporciona lo que se conoce como flow.

Si no estas familiarizado con el concepto de flow, te diré que normalmente las personas lo reconocen cuando el tiempo se les pasa muy rápido, cuando están enganchados en la actividad y se sienten felices de realizarla. El profesor de Psicología Mihaly Csikszentmihalyi define el flow como el estado mental que una persona alcanza cuando queda absorta en una actividad y da rienda suelta a su motivación y creatividad.

Ahora te pongo mi ejemplo:

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Al examinar este cuadro me doy cuenta de que lo que más me gusta y con lo que más disfruto y soy capaz de entrar en flow tiene que ver con lo creativo, y de que necesito hacer cambios en mis facetas de dirección y de ventas.

Ahora que sabes qué es lo que te gusta vamos a ver las opciones que tienes para cambiar estas tareas. Algunas de estas opciones son las siguientes:

  1. Cambiar tu actitud hacia la tarea.
  2. Cambiar la forma en la que ejecutas la actividad.
  3. Cambiar la persona con la que realizas la tarea.
  4. Cambiar el espacio físico.
  5. Delegar esta actividad en otra persona.
  6. Dejar de hacerla.

Cambiar tu actitud hacia la tarea:

Esta puede ser la más fácil o la más compleja según tu personalidad, la propia tarea y tu historia personal con esa actividad. Hay tareas que realmente no nos gusta hacer; por lo que lo ideal es delegar esa actividad en otra persona. Sin embargo, en muchas ocasiones no tenemos más remedio que desempeñar nosotros mismos esa actividad; en esos casos lo mejor para nosotros es intentar hacerla de la manera más amena posible. Yo, por ejemplo, detesto limpiar, y cuando tengo que hacerlo lo que hago es ponerme música electrónica con un beat muy alto, y me propongo acabar en un tiempo determinado, normalmente una hora; y hasta que no acabo no paro; y mientras limpio pienso que lo que estoy ordenando es mi vida, mi mente, limpiando mi camino, cargándome de energía, empezando un nuevo ciclo, un nuevo día, una nueva vida…; esos pensamientos me llenan de energía, hasta el punto de que a veces incluso he llegado a entrar en flow mientras limpio.

Buscando un ejemplo del ámbito laboral, una de mis tareas actuales que menos me gusta es cuando tengo que coordinar equipos, y lo que hago es intentar que sea como un juego o una conversación entre amigos (me muevo entre la seriedad y la distensión). Cuando lo logro mi actitud cambia, y la de las otras personas también, pero para conseguirlo antes debo de prepararme mentalmente; de esta manera puedo coordinar equipos con mayor facilidad.

En el caso de las ventas, antes me daba mucha satisfacción presentar propuestas para digitalizar empresas, pero después de hacerlo durante tantos años ha dejado de atraerme, pues la mayoría de la gente a la que presento las propuestas en realidad no quiere hacer un cambio digital en su negocio, sino solo conocer la posibilidad. Por ello, en los últimos años lo que he intentado es tanto cambiar mi mentalidad como buscar clientes potenciales que muestren indicios evidentes de querer realizar el cambio a lo digital, o que ya lo hayan hecho y estén buscando cómo mejorarlo.

A la hora de conocer gente suelo tener presente en todo momento que la persona que tengo frente a mí tiene una historia que contar; cuando empiezo una conversación con esta intención genuina consigo conectar con ella y obtener lo que deseo de cada relación.

En el caso del cierre de negocios, como la acumulación de dinero en sí mismo para mí no representa mucho, pienso en lo que voy a hacer con el dinero que obtenga, y en mi mente lo sustituyo el cierre por un billete de avión, por viajes, actividades, comidas… De esta manera me motivo y lucho por obtener esa experiencia.

Ahora te reto a que elijas alguna de las actividades a la que hayas asignado un valor bajo y que intentes enfocarla desde una nueva perspectiva, actitud o emoción para llevarla a cabo. Puede que al principio no se te ocurra nada, pero tómate tu tiempo para reflexionar sobre ello: seguro que acabas encontrando la manera de hacerla con una mejor actitud.

Cambiar la forma en la que ejecutas la actividad:

Escribir puede ser una de las tareas que puede ser maravillosa o convertirse en una experiencia desastrosa e incluso traumática. A lo largo de mi vida siempre he querido escribir más y más, y después de mucho tiempo intentando ser efectivo he logrado generar una técnica que me funciona y que sigo mejorando.

Anteriormente pensaba que era posible escribir un libro de una sentada, que con sentarme a escribir durante un fin de semana entero era suficiente. Después de intentar esto muchas veces me di cuenta de que, a la hora o a las dos horas como mucho, mi mente se colapsaba; entonces ahora escribo en lapsos de hora y media: hago dos o tres al día y así consigo avanzar a mayor velocidad.

Dado que conocer personas es la base de los negocios he teenido que cambiar una y otra vez la forma en la que realizo esta actividad, así he generado una gran variedad de estrategias, tanto offline como online, que voy alternando. Las estrategias presenciales incluyen desde inscribirme a clubes de empresarios, ir a conferencias de negocios, tomar café en las oficinas de los corporativos y hablar con desconocidos, hasta ir a fiestas, reuniones, dar conferencias o incluso inscribirme a cierto club deportivo. Respecto a las estrategias online, he realizado campañas de generación de leads en Facebook, LinkedIn y YouTube, así como a través de páginas de suscripciones dando a cambio cursos, libros o audiolibros —tal vez así es como llegaste hasta aquí—. Llevo diez años estudiando sobre este tema, y si estas escuchando o leyendo esto es que ha dado efecto. De hecho, he creado un sistema completo para captar clientes que he llamado «el Ciclo Comercial del Cliente» y consta de cinco etapas: la conquista de audiencias, la creación de clientes potenciales, el convencimiento de la oferta, el cierre de ventas y el cumplimiento. Este sistema es un curso completo que he impartido durante varios años, si te interesa puedes acceder a él desde mi página www.edgardomontero.com, allí irás encontrando los cursos que imparto.

Ahora te reto a que escojas alguna de las actividades que tienen alto valor para ti y que busques una nueva forma de hacerla.

Cambiar la persona con la que la trabajas:

Muchas veces pasamos más tiempo con las personas con las que trabajamos que con nuestros propios amigos y familiares, por ello es muy importante rodearse de gente con la que disfrutemos trabajar y que comparta nuestras metas y valores en el trabajo. Esto aplica no solo a nuestros colegas, sino también a nuestros jefes, subordinados y clientes.

En la medida de lo posible tenemos que intentar trabajar preferentemente con gente que admiremos por una u otra razón y con la que tengamos un buen entendimiento; de lo contrario todo será más difícil, tanto entenderse en el día a día como llegar a la meta. El trabajar con gente que no deseamos en realidad acaba perjudicando a todo el mundo. Sin embargo, hay veces que no podemos escoger; si es así tenemos que intentar cambiar la forma o la actitud con la que trabajamos con esa persona, o bien delegarla o intercambiarla con algún compañero.

Personalmente he dejado ir a muchos clientes con los que podría haber ganado dinero, pero con los que no me entendía bien, y me he quedado con aquellos que logro una buena sinergia. Mi prioridad es buscar clientes con los que tenga afinidad, así como colaboradores con los cuales me entienda y pueda trabajar con eficiencia, buen ánimo y libertad.

Ahora te animo a que elijas alguna de las tareas a las que asignaste un valor elevado y con la que no te sientas muy satisfecho y busques realizarla solo o con una persona distinta.

Cambiar el espacio físico:

Otra variable que puedes probar para hacer más satisfactorias tus tareas es cambiar el lugar en las que las llevas a cabo.

A raíz de la pandemia me acostumbré a trabajar muchas horas en casa. Pasaba semanas encerrado en mi cuarto de la noche a la mañana, por lo que fui adaptando el espacio como estudio y oficina, lo que me ayudó bastante en mi desempeño.

Hace pocos meses empecé a ir a un coworking con varias ubicaciones y probé ir a varias de ellas. Me sirvió durante unos días, pero pronto me sentí atrapado en un ambiente corporativo, así que, con el presupuesto que tenía asignado para ello, hoy trabajo en cafés a los que llego caminando, y durante el camino aprovecho para escuchar un audiolibro que me ayuda a despejar mi mente entre una tarea y otra.

El estar en movimiento y separar nuestras tareas también puede ayudarnos a aumentar nuestra productividad y creatividad. En mi caso, las tareas de atención extrema las realizo en casa, las de intensidad media en un café, y las que no necesitan mucha concentración donde vaya decidiendo sobre la marcha (suelo ir alternando conforme tengo el ánimo y la energía).

El espacio físico puede ser un gran aliciente para volver a empezar una actividad o hacerla menos tediosa, lo importante es que el ambiente no te distraiga, sino que te ayude a conseguir tu objetivo.

El conseguir un espacio laboral adecuado también incluye la posibilidad de cambiar de residencia. En otras ciudades o países puede haber condiciones laborales más acordes con lo que queremos; siempre hay que estar abierto a cualquier opción.

Ahora te reto a que elijas alguna de las actividades que tienen alto valor para ti y con la que nos estés muy satisfecho y que intentes realizarla en un lugar distinto.

Delegar la actividad a otra persona:

Esta suele ser la forma más fácil de resolver este problema, pero no siempre se tiene el dinero o la posición para hacerlo. Si somos dueños de una empresa o líderes de un equipo y estamos bien posicionados podemos buscar a alguien de nuestro equipo en quien delegar la tarea o pagar a alguien que la realice por nosotros.

Esta estrategia me ha permitido crecer y quedarme con la mayor parte de actividades que generan mayor impacto. Me encantaría encontrar a alguien que me ayudara con las ventas, y lo seguiré buscando.

Ahora te animo a que elijas alguna de las actividades que tienen el valor más bajo para ti y que intentes delegarla en alguien en la medida de lo posible o intercambiarla con otro compañero.

Dejar de hacer la tarea:

Dejar de hacer la tarea sin más debería ser la última opción. Antes podemos hablar con nuestros jefes, o con nosotros mismos si somos emprendedores, para intentar cambiar las condiciones en las que la estamos efectuando o delegarla. Si esto no fuera posible y esta tarea es clave o de gran importancia para la empresa, tal vez tengamos que plantearnos cambiar de trabajo o empresa. Si tenemos que trabajar con el director y no nos entendemos con él, o si después de intentarlo no conseguimos cambiar nuestra actitud o forma de trabajo, entonces quizás deberíamos pensar en cambiar de empresa.

 

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